Texto* 1: Sukadeva Gosvami dijo: Mi querido Maharaja Pariksit, hijo de la dinastÃa Kuru, el Señor Parasurama aceptó inmediatamente la orden de su padre diciendo: «Que asà sea». Entonces dedicó un año entero a visitar lugares sagrados, después de lo cual regresó a la morada de su padre.
Texto* 2: Cierto dÃa, Renuka, la esposa de Jamadagni, fue a la orilla del Ganges a buscar agua. Allà vio al rey de los gandharvas que, adornado con un collar de flores de loto, jugaba con mujeres celestiales [apsaras] en las aguas del rÃo.
Texto* 3: Aunque habÃa ido al Ganges a buscar agua, cuando vio los juegos de Citraratha, el rey de los gandharvas, con las muchachas celestiales, sintió cierta atracción por él y no pudo recordar que era la hora del sacrificio de fuego y que se estaba retrasando.
Texto* 4: Más tarde, al darse cuenta de que ya habÃa pasado la hora del sacrificio, Renuka temió que su esposo la maldijese. Por eso, cuando regresó al asrama, simplemente dejó el cántaro de agua frente a su esposo y esperó ante él con las manos juntas.
Texto* 5: El gran sabio Jamadagni se dio cuenta de que su esposa habÃa cometido adulterio mentalmente, de modo que se enfadó mucho y ordenó a sus hijos: «¡Queridos hijos mÃos, matad a esta pecadora!». Pero los hijos no cumplieron su orden.
Texto 6: Jamadagni ordenó entonces a su hijo menor, Parasurama, que matase a sus hermanos, que habÃan desobedecido su orden, y a su madre, que habÃa cometido adulterio mentalmente. El Señor Parasurama, que conocÃa el poder de su padre, maestro en el arte de la meditación y la austeridad, mató inmediatamente a su madre y a sus hermanos.
Texto* 7: Jamadagni, el dijo de Satyavati, se sintió muy complacido con Parasurama y le invitó a pedirle la bendición que desease. El Señor Parasurama contestó: «Que mi madre y mis hermanos vivan de nuevo y no recuerden que yo les maté. Ésa es la bendición que pido».
Texto* 8: Entonces, por la bendición de Jamadagni, la madre y los hermanos del Señor Parasurama volvieron inmediatamente a la vida y se sintieron muy felices, como si despertasen de un profundo sueño. Obedeciendo a su padre, el Señor Parasurama habÃa matado a sus familiares, pues era perfectamente consciente de su poder, austeridad y sabidurÃa.
Texto 9: Mi querido rey Pariksit, los hijos de Kartaviryarjuna, que habÃan sido vencidos por la fuerza superior de Parasurama, no lograban encontrar la felicidad, pues se lo impedÃa el recuerdo constante de la muerte de su padre.
Texto* 10: En cierta ocasión, aprovechando que Parasurama habÃa ido al bosque con Vasuman y sus hermanos, los hijos de Kartaviryarjuna se dirigieron hacia la morada de Jamadagni para saciar su sed de venganza.
Texto* 11: Los hijos de Kartaviryarjuna estaban decididos a cometer actos pecaminosos. Por eso, cuando vieron que Jamadagni se disponÃa a celebrar un yajña, sentado al lado del fuego y meditando en la Suprema Personalidad de Dios, a quien Se alaba con las oraciones más selectas, aprovecharon la oportunidad para matarle.
Texto* 12: Con palabras que inspiraban compasión, Renuka, la madre de Parasurama y esposa de Jamadagni, suplicó por la vida de su esposo. Pero los hijos de Kartaviryarjuna, que carecÃan de cualidades ksatriyas, eran tan crueles que, a pesar de sus súplicas, decapitaron a Jamadagni y se llevaron su cabeza.
Texto* 13: Lamentándose de dolor por la muerte de su esposo, la muy casta Renuka se golpeaba el cuerpo con las manos y lloraba a grandes voces: «¡Oh, Rama, mi querido hijo Rama!».
Texto* 14: El Señor Parasurama y los demás hijos de Jamadagni estaban bastante lejos de su hogar, pero, tan pronto como oyeron las voces de Renuka, que gritaba: «¡Oh, Rama!, ¡oh, hijo mÃo!», regresaron al asrama a toda prisa. Allà vieron que su padre habÃa sido asesinado.
Texto* 15: Muy afectados, prácticamente confundidos por el pesar, la ira, la indignación, el dolor y la lamentación, los hijos de Jamadagni exclamaban: «¡Oh, padre!, ¡tú que eras la persona más religiosa, el más santo, nos has abandonado y te has ido a los planetas celestiales!».
Texto* 16: Entre lamentos, el Señor Parasurama confió a sus hermanos el cuerpo de su padre y empuñó de nuevo su hacha, con la intención resuelta de borrar a todos los ksatriyas de la faz de la Tierra.
Texto* 17: ¡Oh, rey!, el Señor Parasurama fue entonces a Mahismati, que ya estaba condenada por el pecado de matar a un brahmana, y en el centro de la ciudad levantó una montaña con las cabezas cortadas de los hijos de Kartaviryarjuna.
Texto 18-19: Con la sangre de los cuerpos de esos hijos, el Señor Parasurama formó un espantoso rÃo, que llenó de terror a los reyes que no sentÃan respeto por la cultura brahmÃnica. Puesto que los ksatriyas que llevaban las riendas del gobierno estaban realizando actividades pecaminosas, el Señor Parasurama, con el pretexto de vengarse del asesinato de su padre, borró a los ksatriyas de la superficie de la Tierra veintiuna veces. En verdad, en el lugar denominado Samanta-pañcaka, creó nueve lagos con su sangre.
Texto* 20: A continuación, Parasurama unió la cabeza de su padre con el resto del cuerpo, y puso la cabeza y el tronco unidos sobre hierba kusa. Entonces ofreció sacrificios de adoración al Señor Vasudeva, que es la Superalma omnipresente de todos los semidioses y de toda entidad viviente.
Texto 21-22: Tras completar el sacrificio, el Señor Parasurama dio la dirección este como donación al hota, el sur al brahma, el oeste al adhvaryu, el norte al udgata, y las cuatro direcciones intermedias - nordeste, sudeste, noroeste y sudoeste - a los demás sacerdotes. La zona central la ofreció a Kasyapa, y el lugar conocido con el nombre de Āryavarta, al upadrasta. Todo lo restante lo repartió entre los sadasyas, los sacerdotes colaboradores.
Texto 23: A continuación, una vez completas las ceremonias rituales de sacrificio, el Señor Parasurama se bañó siguiendo el procedimiento de avabhrta-snana. De pie a orillas del gran rÃo Sarasvati, purificado de todo pecado, el Señor Parasurama era como el Sol en un cielo claro y sin nubes.
Texto 24: Asà adorado por el Señor Parasurama, Jamadagni fue devuelto a la vida con toda su memoria, y pasó a ser uno de los siete sabios en el grupo de siete estrellas.
Texto* 25: Mi querido rey Pariksit, en el próximo manvantara, la Personalidad de Dios de ojos de loto, el Señor Parasurama, el hijo de Jamadagni, será un gran predicador del conocimiento védico. En otras palabras, será uno de los siete sabios.
Texto* 26: El Señor Parasurama vive todavÃa, en la montañosa región de Mahendra. En su papel de brahmana inteligente, vive completamente satisfecho y ha abandonado todas sus armas de ksatriya. Los siddhas, caranas, gandharvas y otros seres celestiales le veneran, le adoran y le ofrecen oraciones glorificando sus actividades y su sublime personalidad.
Texto* 27: De ese modo, el alma suprema, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor y controlador supremo, Se encarnó en la dinastÃa Bhrgu y descendió para liberar al universo de la carga de los reyes indeseables exterminándolos muchas veces.
Texto 28: Visvamitra, el hijo de Maharaja Gadhi, era tan poderoso como las llamas del fuego. Desde su posición como ksatriya, se sometió a penitencias y austeridades hasta llegar a ser un poderoso brahmana.
Texto 29: ¡Oh, rey Pariksit!, Visvamitra tuvo 101 hijos, de los cuales el mediano sellamó Madhucchanda. En relación con su nombre, todos los demás hijos fueron conocidas como los Madhucchandas.
Texto* 30: Visvamitra aceptó como hijo adoptivo a Sunahsepha, el hijo de Ajigarta, que habÃa nacido en la dinastÃa Bhrgu y fue conocido también con el nombre de Devarata. Visvamitra ordenó a sus hijos que considerasen a Sunahsepha su hermano mayor.
Texto 31: El padre de Sunahsepha vendió su hijo en calidad de hombre-animal para ser sacrificado en el yajña del rey Hariscandra. Llevado al recinto de sacrificios, Sunahsepha oró a los semidioses pidiendo que le liberasen, y ellos, con gran misericordia, asà lo hicieron.
Texto* 32: A pesar de haber nacido en la dinastÃa Bhargava, Sunahsepha era muy avanzado en la vida espiritual, y por ello fue protegido por los semidioses a quienes se iba a ofrecer el sacrificio. Por esa razón, fue conocido también como el descendiente de Gadhi llamado Devarata.
Texto 33: Cuando Visvamitra, su padre, se lo pidió, los cincuenta Madhucchandas mayores se negaron a aceptar a Sunahsepha como hermano mayor. Entonces, muy enfadado, Visvamitra les maldijo diciendo: «¡Malos hijos!, puesto que os oponéis a los principios de la cultura védica, seréis mlecchas».
Texto* 34: Cuando los Madhucchandas mayores fueron maldecidos, los cincuenta más jóvenes, con el propio Madhucchanda entre ellos, fueron a ver a su padre y aceptaron su proposición: «Querido padre - dijeron - , respetaremos cualquier decisión que tomes».
Texto 35: De ese modo, los Madhucchandas más jóvenes aceptaron a Sunahsepha como hermano mayor y le dijeron: «Seguiremos tus órdenes». Visvamitra dijo entonces a los hijos que le habÃan obedecido: «Me siento muy satisfecho de que hayáis aceptado a Sunahsepha como hermano mayor. Al obedecer mi orden, habéis hecho de mà un padre de hijos dignos. Por eso os bendigo a todos para que también vosotros seáis padres».
Texto* 36: Visvamitra dijo: «¡Oh, Kusikas [descendientes de Kausika]!, Devarata es mi hijo y uno de vosotros. Por favor, obedeced sus órdenes». ¡Oh, rey Pariksit!, Visvamitra tuvo muchos más hijos, como Astaka, Harita, Jaya y Kratuman.
Texto 37: Visvamitra maldijo a algunos de sus hijos y bendijo a otros. Tuvo, además, un hijo adoptivo. De ese modo se diversificó la dinastÃa Kausika; no obstante, Devarata fue considerado el mayor de todos esos hijos.