Texto* 1: Sukadeva Gosvami dijo: ¡Oh, rey!, los demonios y daityas se habían empeñado con toda su atención en el esfuerzo de batir el océano, pero, como no eran devotos de Vasudeva, la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, no pudieron beber el néctar.
Texto* 2: ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, una vez cumplida Su misión de batir el océano y alimentar con el néctar a Sus queridos devotos, los semidioses, les dejó y fue llevado por Garuda a Su propia morada.
Texto* 3: Ante la victoria de los semidioses, los demonios no podían soportar su superior opulencia. Entonces, armas en ristre, marcharon contra ellos.
Texto* 4: Con espíritu combativo, renovadas sus fuerzas por haber bebido el néctar, los semidioses, que siempre se refugian en los pies de loto de Narayana, emplearon a su vez sus armas para responder al ataque de los demonios.
Texto* 5: ¡Oh, rey!, a continuación, semidioses y demonios se enzarzaron en un feroz combate en la playa del océano de leche. Fue una batalla tan terrible que, con sólo escuchar acerca de ella, los vellos del cuerpo se erizan.
Texto 6: En aquella batalla, los dos bandos estaban muy furiosos; con sentimientos de profunda enemistad, se atacaban con espadas, flechas y toda clase de armas.
Texto* 7: El sonido de las caracolas, las cornetas, los tambores, los bheris y los damaris [timbales], se unía al estrépito de los elefantes, caballos, cuadrigas y soldados de infantería, para formar un estruendo ensordecedor.
Texto* 8: En aquel campo de batalla, los aurigas luchaban contra los aurigas enemigos, los soldados de infantería contra la infantería enemiga, la caballería contra la caballería, y los soldados montados en elefantes contra sus pares en las filas enemigas. De este modo, era una lucha entre iguales.
Texto* 9: Unos soldados luchaban en camellos, otros, montados en elefantes; algunos montaban en asnos, y otros, en monos de cara roja o blanca, e incluso en tigres y leones. De este modo, todos se entregaron al combate.
Texto* 10-12: ¡Oh, rey!, algunos soldados luchaban montados en buitres, águilas, patos, halcones y aves bhasa. Otros iban montados en peces timiṅgilas, que pueden devorar grandes ballenas, o cabalgaban en sarabhas, búfalos, rinocerontes, vacas, toros, vacas salvajes y arunas. Otros luchaban montados en chacales, ratas, lagartos, conejos, seres humanos, cabras, ciervos negros, cisnes y jabalíes. Así, montados en animales de agua, de tierra y del cielo, e incluso en animales con cuerpos deformes, ambos ejércitos avanzaban el uno contra el otro.
Texto* 13-15: ¡Oh, rey!, ¡oh, descendiente de Maharaja Pandu!, en ambos ejércitos, semidioses y demonios llevaban hermosos doseles, estandartes de gran colorido y parasoles con la empuñadura hecha de perlas y piedras preciosas. También se adornaban con abanicos de plumas de pavo real y otros tipos de abanicos. Con sus ropas ondeando al viento, los soldados tenían, de modo natural, un aspecto muy hermoso; sus escudos, sus alhajas y sus armas, afiladas y limpias, resplandecían bajo la deslumbrante luz del Sol. Así, las tropas en formación eran como dos océanos con bandadas de seres acuáticos.
Texto* 16-18: Dispuesto para la batalla, el más famoso general de los ejércitos, Maharaja Bali, el hijo de Virocana, estaba sentado en el maravilloso avión Vaihayasa. ¡Oh, rey!, aquel avión, hermosamente decorado, era obra del demonio Maya, y estaba dotado de armas para todo tipo de combates. Era inconcebible e indescriptible. De hecho, a veces era visible y a veces invisible. Sentado en el avión bajo una hermosa sombrilla protectora y abanicado con las mejores camaras, Maharaja Bali, rodeado de sus capitanes y comandantes, era como la Luna que surge al anochecer iluminando todas las direcciones.
Texto* 19-24: Los comandantes y capitanes de los demonios rodeaban a Maharaja Bali en todas direcciones, sentados en sus respectivas cuadrigas. Entre ellos estaban los siguientes demonios: Namuci, Sambara, Bana, Vipracitti, Ayomukha, Dvimurdha, Kalanabha, Praheti, Heti, Ilvala, Sakuni, Bhutasantapa, Vajradamstra, Virocana, Hayagriva, Saṅkusira, Kapila, Meghadundubhi, Taraka, Cakradrk, Sumbha, Nisumbha, Jambha, Utkala, Arista, Aristanemi, Tripuradhipa, Maya, los hijos de Puloma, los Kaleyas y Nivatakavaca. Todos esos demonios habían participado en el trabajo de batir el océano, pero sin obtener nada, pues se habían visto privados de su parte del néctar. Ahora luchaban contra los semidioses, y, para animar a sus ejércitos, emitían sonidos estruendosos como el rugir de los leones, y hacían sonar con gran fuerza sus caracolas. Balabhit, el Señor Indra, al ver la actitud de sus feroces rivales, se puso tremendamente furioso.
Texto 25: Montado en Airavata, un elefante que puede ir a donde desee y guarda una reserva de agua y vino para rociarla con su trompa, el Señor Indra parecía como el Sol que surge sobre Udayagiri, en cuya cima hay estanques de agua.
Texto* 26: El Señor Indra, el rey del cielo, estaba rodeado por los semidioses, sentados en sus vehículos, adornados con banderas y armas. Entre ellos estaban Vayu, Agni, Varuna y otros gobernantes de algunos planetas, con sus respectivos séquitos.
Texto* 27: Los semidioses y los demonios se acercaron y comenzaron a lanzarse mutuos reproches con palabras que herían el corazón. Cuando estuvieron más cerca, se emparejaron y comenzaron a luchar cara a cara.
Texto* 28: ¡Oh, rey!, Maharaja Bali luchó contra Indra, Karttikeya con Taraka, Varuna con Heti, y Mitra con Praheti.
Texto* 29: Yamaraja luchó con Kalanabha, Visvakarma con Maya Danava, Tvasta con Sambara, y el dios del Sol con Virocana.
Texto* 30-31: El semidiós Aparajita luchó contra Namuci, y los dos hermanos Asvini-kumara contra Vrsaparva. El dios del Sol luchó con los cien hijos de Maharaja Bali, dirigidos por Bana, y el dios de la Luna luchó contra Rahu. El semidiós regente del aire luchó con Puloma, y Sumbha y Nisumbha se enfrentaron a Durgadevi, la energía material, que es supremamente poderosa y recibe el nombre de Bhadra Kali.
Texto* 32-34: ¡Oh, Maharaja Pariksit, aniquilador de enemigos [Arindama]!, el Señor Siva luchó contra Jambha, y Vibhavasu contra Mahisasura. Ilvala y su hermano, Vatapi, lucharon con los hijos del Señor Brahma. Durmarsa luchó contra Cupido, el demonio Utkala contra las semidiosas Matrka, Brhaspati contra Sukracarya, y Sanaiscara [Saturno] contra Narakasura. Los Maruts lucharon contra Nivatakavaca, los Vasus contra los demonios Kalakeya, los semidioses Visvedeva contra los demonios Pauloma, y los Rudras contra los demonios Krodhavasa, que eran víctimas de la ira.
Texto* 35: Todos esos semidioses y demonios se reunieron en el campo de batalla en actitud belicosa y se atacaron unos a otros con muchísima fuerza. Todos ellos deseaban la victoria, y, después de emparejarse con sus rivales, se atacaron violentamente con flechas afiladas, espadas y lanzas.
Texto* 36: Armados con bhusundis, cakras, mazas, rstis, pattisas, saktis, ulmukas, prasas, parasvadhas, nistrimsas, lanzas, parighas, mudgaras y bhindipalas, se cortaban la cabeza los unos a los otros.
Texto* 37: Los elefantes, los caballos, las cuadrigas, los aurigas, los soldados de infantería y numerosas monturas, con sus jinetes, fueron hechos pedazos. Por todas partes estaban los brazos cortados, los muslos, los cuellos y las piernas de los soldados, con los restos destrozados de sus arcos, armaduras y ornamentos.
Texto 38: Al chocar con el suelo, las piernas de los semidioses y demonios y las ruedas de las cuadrigas levantaban violentamente al cielo partículas de polvo, que formaron una nube que cubrió todas las direcciones del espacio exterior, hasta el Sol. Pero, al entrar en contacto con las gotas de sangre salpicada por todo el espacio, la nube de polvo no podía sostenerse en el cielo.
Texto* 39: A medida que avanzaba el combate, el campo de batalla fue quedando cubierto por las cabezas cortadas de los héroes, que todavía miraban y se mordían los labios con gesto de ira. Los yelmos y los pendientes de esas cabezas cortadas estaban esparcidos por todas partes. Del mismo modo, por todas partes había brazos adornados con alhajas y que aún empuñaban sus armas, así como piernas y muslos, que parecían trompas de elefantes.
Texto 40: En aquel campo de batalla se generaron muchos troncos sin cabeza. Esos torsos fantasmales podían ver con los ojos de las cabezas caídas, y, con armas en las manos, atacaban a los soldados enemigos.
Texto 41: Entonces, Maharaja Bali atacó a Indra con diez flechas, y lanzó otras tres contra Airavata, el elefante que le sirve de montura. También atacó con cuatro flechas a los cuatro soldados de caballería que defendían las piernas de Airavata, y, con una más, al conductor del elefante.
Texto* 42: Pero antes de que las flechas de Bali Maharaja le alcanzasen, Indra, el rey del cielo, que es experto en combatir con flechas, sonrió y las neutralizó con otro tipo de flechas denominadas bhalla, cuyo filo es muy cortante.
Texto* 43: Al ver la destreza militar de Indra, Bali Maharaja no pudo contener la ira. Entonces preparó otra arma, llamada sakti, que ardía como una gran antorcha. Indra, sin embargo, la cortó en pedazos antes de que Bali llegase a dispararla.
Texto* 44: A continuación, Bali Maharaja empleó, una tras otra, una lanza, un prasa, un tomara, rstis y otras armas, pero Indra se las fue cortando todas inmediatamente en pedazos.
Texto* 45: Mi querido rey, a continuación, Bali Maharaja desapareció y recurrió a ilusiones demoníacas. Sobre las cabezas de los soldados de los semidioses apareció entonces una montaña gigante, producto de la ilusión.
Texto* 46: De la montaña caían árboles que ardían en un incendio forestal. También caían piedras de borde afilado en forma de pico, que aplastaban las cabezas de los soldados de los semidioses.
Texto* 47: Sobre los soldados caían también escorpiones, grandes serpientes y muchos otros animales venenosos, así como leones, tigres, jabalíes y grandes elefantes, aplastándolo todo.
Texto* 48: ¡Oh, querido rey!, seguidamente aparecieron muchos cientos de demonios caníbales, hombres y mujeres, completamente desnudos y armados con tridentes, que no dejaban de gritar: «¡Hacedles pedazos!, ¡atravesadles!»
Texto* 49: En el cielo aparecieron pavorosas nubes, sacudidas por vientos muy violentos. Con un rumor sordo, como de truenos, comenzaron a derramar lluvias de brasas incandescentes.
Texto* 50: Bali Maharaja creó un fuego devastador que quemaba a todos los soldados de los semidioses. Azuzado por rachas de viento, aquel fuego tenía un aspecto tan terrible como el fuego Samvartaka, que surge en el momento de la disolución.
Texto* 51: A continuación, se produjo una furiosa inundación; ante la vista de todos, aparecieron por todas partes remolinos y olas marinas, agitadas por violentas rachas de viento.
Texto* 52: Ante aquella atmósfera creada en el campo de batalla por los invisibles demonios, que eran expertos en magia e ilusiones, los soldados de los semidioses perdieron todo entusiasmo.
Texto* 53: ¡Oh, rey!, incapaces de hallar la forma de neutralizar las actividades de los demonios, los semidioses meditaron de todo corazón en la Suprema Personalidad de Dios, el creador del universo, quien, inmediatamente, apareció.
Texto* 54: La Suprema Personalidad de Dios, cuyos ojos son como los pétalos de una flor de loto recién florecida, apareció sentado a lomos de Garuda, sobre cuyos hombros extendía Sus pies de loto. Así el Señor Supremo, vestido de amarillo, adornado por la joya Kaustubha y la diosa de la fortuna, con un yelmo y unos pendientes de incalculable valor, y empuñando diversas armas en Sus ocho brazos, Se hizo visible ante los semidioses.
Texto* 55: Del mismo modo que los peligros de un sueño desaparecen tan pronto como despertamos, la Suprema Personalidad de Dios, con Su potencia trascendental, disipó todas las ilusiones mágicas de los demonios nada más entrar en el campo de batalla. En verdad, el simple hecho de recordar a la Suprema Personalidad de Dios nos libera de todos los peligros.
Texto 56: ¡Oh, rey!, al ver en el campo de batalla a la Suprema Personalidad de Dios montado en Garuda, el demonio Kalanemi, que iba montado en un león, empuñó su tridente, y, sin perder un instante, lo voltéo y lo lanzó contra la cabeza de Garuda. La Suprema Personalidad de Dios, Hari, el amo de los tres mundos, atrapó el tridente y, con esa misma arma, mató a su enemigo, Kalanemi, y a su montura, el león.
Texto 57: Seguidamente, el Señor Supremo mató a Mali y Sumali, dos demonios muy poderosos, cortándoles la cabeza con Su disco. Otro demonio, Malyavan, se lanzó entonces contra el Señor. Rugiendo como un león, el demonio atacó con su afilada maza a Garuda, el señor de las aves, que nacen de huevos. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios, la persona original, también cortó la cabeza de aquel enemigo con Su disco.