El Srimad Bhagavatam

Canto 5: The Creative Impetus
Capítulo 26: A Description of the Hellish Planets

Texto 1: El rey Pariksit preguntó a Sukadeva Gosvami: Mi querido señor, ¿cuál es la razón de la diversidad de situaciones materiales en que se encuentran las entidades vivientes? Explícame eso, por favor.
Texto* 2: El gran sabio Sukadeva Gosvami dijo: Mi querido rey, en este mundo material, las actividades pueden ser de tres tipos: bajo la influencia de la modalidad de la bondad, bajo la influencia de la pasión, o bajo la modalidad de la ignorancia. Como todo el mundo actúa bajo la influencia de esas tres modalidades de la naturaleza material, los resultados de las actividades también pueden ser de tres tipos. El que actúa influenciado por la modalidad de la bondad es religioso y feliz, el que actúa bajo la influencia de la pasión obtiene una mezcla de desdicha y felicidad, y quien actúa bajo la influencia de la ignorancia siempre es desdichado y vive como un animal. El destino que alcanzan las entidades vivientes varía conforme al grado en que influyen en ellas esas modalidades de la naturaleza.
Texto* 3: El resultado de las diversas actividades piadosas son diversos niveles de vida celestial; del mismo modo, el que es impío en sus actividades cae en diversas condiciones de vida infernal. Aquellos que actúan bajo la influencia de la modalidad material de la ignorancia se ocupan en actividades impías, y en proporción a su ignorancia, tienen que sufrir en condiciones infernales de diversos tipos. Los sufrimientos de quien actúa bajo la influencia de la modalidad de la ignorancia debido a la locura, serán los menos rigurosos; el que actúa de modo impío, pero conoce la diferencia entre las actividades piadosas e impías, sufrirá en un infierno de mediana severidad. El peor destino es el de quien actúa de modo impío e ignorante por ateísmo. Debido a la ignorancia, todas las entidades vivientes, desde tiempo inmemorial, se han visto arrastradas por diversos deseos a miles de planetas infernales distintos. Voy a tratar de describírtelos lo mejor que pueda.
Texto* 4: El rey Pariksit preguntó a Sukadeva Gosvami: Mi querido señor, esas regiones infernales, ¿están fuera del universo, dentro de la cubierta del universo, o en diversas regiones de este mismo planeta?
Texto 5: El gran sabio Sukadeva Gosvami respondió: Todos los planetas infernales se encuentran en el espacio comprendido entre los tres mundos y el océano Garbhodaka. Se encuentran en la parte sur del universo, por debajo de Bhu- mandala y ligeramente por encima de las aguas del océano Garbhodaka. En esa misma región, entre el océano y los sistemas planetarios inferiores, se encuentra también Pitrloka, cuyos habitantes, encabezados por Agnisvatta, meditan en la Suprema Personalidad de Dios en un estado de samadhi profundo y desean siempre el bien de sus familias.
Texto 6: El rey de los pitas es Yamaraja, el muy poderoso hijo del dios del Sol. Vive en Pitrloka en compañía de sus asistentes personales y, rigiéndose por las reglas y regulaciones establecidas por el Señor Supremo, hace que sus agentes, los yamadutas, lleven ante él a todos los hombres pecaminosos inmediatamente después de que mueren. Una vez bajo su jurisdicción, él los juzga convenientemente conforme a las actividades pecaminosas que cada uno haya realizado, y los envía a uno de los muchos planetas infernales para que reciban su correspondiente castigo.
Texto* 7: Algunas autoridades dicen que los planetas infernales son veintiuno en total; otros dicen que son veintiocho. Mi querido rey, te hablaré de todos ellos citando sus nombres, formas y características. Los nombres de los diversos infiernos son los siguientes: Tamisra, Andhatamisra, Raurava, Maharaurava, Kumbhipaka, Kalasutra, Asipatravana, Sukaramukha, Andhakupa, Krmibhojana, Sandamsa, Taptasurmi, Vajrakantaka-salmali, Vaitarani, Puyoda, Pranarodha, Visasana, Lalabhaksa, Sarameyadana, Avici, Ayahpana, Ksarakardama, Raksogana-bhojana, Sulaprota, Dandasuka, Avata-nirodhana, Paryavartana y Sucimukha. Todos esos planetas están destinados como castigo para las entidades vivientes.
Texto* 8: Mi querido rey, la persona que se apodera de la esposa legítima, los hijos o el dinero de otro, es arrestada en el momento de la muerte por los crueles yamadutas, quienes la atan con la cuerda del tiempo y la arrastran por la fuerza hasta el planeta infernal llamado Tamisra. En las profundas tinieblas de ese planeta, los yamadutas castigan al pecador con golpes e insultos; le hacen pasar hambre, y no le dan nada de beber. De ese modo, los iracundos sirvientes de Yamaraja le causan unos sufrimientos tan intensos que a veces se desmaya debido al castigo.
Texto* 9: El destino de la persona que se vale de engaños y disimulos para disfrutar de la esposa y de los hijos de otro hombre es el infierno Andhatamisra. Allí se encuentra en la misma situación que un árbol que está siendo cortado de raíz. Ya antes de llegar a Andhatamisra, la entidad viviente pecaminosa tiene que padecer sufrimientos insoportables, que le hacen perder la inteligencia y la vista. Ésa es la razón del nombre que los grandes sabios han dado a ese infierno, Andhatamisra.
Texto 10: La persona que identifica el cuerpo con el ser trabaja arduamente día y noche para conseguir dinero con el que mantener los cuerpos de su esposa, sus hijos y el suyo propio. En sus esfuerzos por mantener a su familia, puede llegar a cometer violencia contra otras entidades vivientes. En el momento de la muerte, se verá obligado a abandonar su cuerpo y a su familia, y será arrojado al infierno Raurava, donde tendrá que sufrir las reacciones de su envidia hacia otras criaturas.
Texto 11: A lo largo de su vida, la persona envidiosa comete actos de violencia contra muchas entidades vivientes. Por esa razón, después de morir, Yamaraja la lleva a un infierno en que las entidades vivientes a las que ella hizo daño se le aparecen en forma de animales ruru y le causan enormes dolores. Los grandes sabios dan a ese infierno el nombre de Raurava. Los rurus, que por lo común no se ven en este mundo, son más envidiosos que las serpientes.
Texto 12: La persona que mantiene su propio cuerpo haciendo daño a otros está obligada a sufrir los castigos del infierno Maharaurava. Allí, los animales ruru que reciben el nombre de kravyada la atormentan y comen su carne.
Texto* 13: Hay personas crueles que, por mantener el cuerpo y dar satisfacción a la lengua, cocinan pobres animales o aves indefensas sin siquiera haberles dado muerte. A esas personas, hasta los antropófagos las condenan. En su siguiente vida, los yamadutas las llevan al infierno de Kumbhipaka, donde las fríen en aceite hirviendo.
Texto* 14: Quien mata a un brahmana es enviado al infierno Kalasutra, que abarca una circunferencia de ciento treinta mil kilómetros y está hecho de cobre en toda su extensión. La temperatura de esa superficie de cobre, calentada con fuego desde abajo y por un Sol abrasador por encima, es insoportable, y en ella, el asesino de un brahmana sufre quemado tanto por dentro como por fuera. Por dentro, arde de hambre y de sed, y por fuera, arde debido al calor abrasador del Sol y al fuego que calienta por debajo la superficie de cobre. Así, unas veces se tiende y otras veces se sienta, se pone en pie o corre de un lugar a otro, padeciendo este suplicio durante tantos miles de años como pelos hay en el cuerpo de un animal.
Texto 15: A la persona que se desvía injustificadamente de la senda de los Vedas, los sirvientes de Yamaraja la envían al infierno de Asi-patravana, donde la azotan con látigos. Huyendo del insoportable dolor, corre de un lugar a otro, pero por todas partes tropieza con árboles de palma de hojas cortantes como espadas. Con todo el cuerpo herido, se desmaya a cada paso y clama en voz alta: «¡Ay! ¿Qué puedo hacer ahora?, ¿qué puedo hacer para salvarme?». Éste es el sufrimiento que se impone a quien se desvía de sus principios religiosos.
Texto* 16: En su siguiente vida, el rey o representante del gobierno que es pecaminoso y castiga a una persona inocente, o que impone un castigo corporal a un brahmana, es llevado por los yamadutas al infierno Sukharamukha, donde los muy poderosos sirvientes de Yamaraja lo aplastan del mismo modo que a una caña de azúcar cuando se le exprime el jugo. La entidad viviente pecaminosa llora de modo lastimero y se desmaya, igual que un hombre inocente sometido a castigos. Ése es el resultado de castigar a una persona sin culpa.
Texto 17: Por la voluntad del Señor Supremo, algunos seres vivos de nivel inferior, como las pulgas y los mosquitos, chupan la sangre de los seres humanos y de otros animales. Esas criaturas insignificantes no son conscientes de que sus picaduras causan dolor al ser humano. Sin embargo, los seres humanos avanzados, como los brahmanas, ksatriyas y vaisyas, tienen mayor grado de conciencia, y saben lo doloroso que es ser matado. Ciertamente, el ser humano con conocimiento incurre en pecado si mata o atormenta a esas criaturas insignificantes, que no tienen capacidad de discriminación. Para castigar a ese hombre pecaminoso, el Señor Supremo le envía al infierno Andhakupa, donde es atacado por las aves, fieras, reptiles, mosquitos, piojos, gusanos, moscas y demás criaturas a los que atormentó durante su vida, los cuales le atacan desde todas las direcciones y le privan del placer de dormir. Sin poder descansar, vaga constantemente en la oscuridad. Así, en Andhakupa pasa por los mismos sufrimientos que las criaturas de especies inferiores.
Texto 18: A la persona que recibe algún alimento y no lo comparte con sus huéspedes y con los ancianos y niños, sino que prefiere comerlo ella todo, o lo come sin realizar los cinco tipos de sacrificio, no se la considera mejor que un cuervo. Después de morir, es enviada al más abominable de los infiernos, Krmibhojana. En ese infierno hay un lago de 100.000 yojanas [1.300.000 kilómetros] de diámetro completamente lleno de gusanos; allí nace con cuerpo de gusano y se alimenta de los demás gusanos, que, a su vez, comen de su cuerpo. A menos que expíe sus pecados antes de morir, el pecador permanecerá en el infernal lago Krmibhojana durante tantos años como yojanas de ancho tiene el lago.
Texto* 19: Mi querido rey, quien robe las joyas o el oro de un brahmana - o, en verdad, de cualquier otra persona - sin una justificación imperiosa, será enviado al infierno Sandamsa, donde le sacarán la piel con tenazas y bolas de hierro al rojo vivo hasta despellejarle y cortar en pedazos todo su cuerpo.
Texto 20: El hombre o la mujer que se entregan a relaciones sexuales con un miembro indigno del sexo opuesto, después de morir son castigados por los sirvientes de Yamaraja en el infierno Taptasurmi, donde se les azota con látigos. Al hombre se le obliga a abrazar la forma de una mujer hecha de hierro candente, y a la mujer se le obliga a hacer lo mismo con la forma de un hombre. Ése es el castigo por las relaciones sexuales ilícitas.
Texto 21: La persona que se entrega indiscriminadamente a la vida sexual - incluso con animales - es enviada después de morir al infierno Vajrakantaka-salmali. En ese infierno crece un árbol de seda vegetal lleno de espinas duras como rayos. Los agentes de Yamaraja cuelgan de ese árbol al pecador y lo empujan con fuerza, de modo que las espinas le desgarren todo el cuerpo.
Texto* 22: La persona que nace en una familia con responsabilidades - como por ejemplo un ksatriya, un miembro de la realeza o un oficial del gobierno - , pero descuida la ejecución de sus deberes prescritos conforme a los principios religiosos, y debido a ello se degrada, en el momento de la muerte desciende al infernal río Vaitarani. Ese río, que es un infierno en forma de foso, está lleno de animales acuáticos muy feroces. Tan pronto como el pecador es arrojado al río Vaitarani, esos animales acuáticos comienzan a devorarle, pero debido a su vida extremadamente pecaminosa, no abandona el cuerpo; recuerda constantemente sus actividades pecaminosas y sufre lo indecible en ese río, que está lleno de excremento, orina, pus, sangre, pelo, uñas, huesos, médula, carne y grasa.
Texto 23: Los desvergonzados maridos de mujeres sudras de bajo nacimiento viven como los animales, sin limpieza ni buen comportamiento, y sin llevar una vida regulada. Cuando mueren, esas personas son arrojadas al infierno Puyoda, donde tienen que permanecer en un océano de pus, excremento, orina, moco, saliva y otras sustancias impuras. Los sudras que no consiguen mejorar su condición caen en ese océano y se ven obligados a comer todas esas desagradables sustancias.
Texto 24: El miembro de las clases superiores [brahmana, ksatriya, o vaisya] que en esta vida sienta demasiada afición por salir de caza con sus perros, mulas o asnos, para matar animales innecesariamente en el bosque, después de morir será enviado al infierno de Pranarodha, donde los sirvientes de Yamaraja le utilizarán como blanco de sus flechas.
Texto 25: La persona que está orgullosa de su elevada posición en esta vida y que, llevada por el deseo de prestigio material, ofrece despreocupadamente animales en sacrificio, después de morir es enviada al infierno Visasana, donde los sirvientes de Yamaraja la matan después de causarle ilimitados sufrimientos.
Texto 26: Si un necio que pertenece a una de las clases de nacidos por segunda vez [brahmanas, ksatriyas y vaisyas] obliga a su esposa a beber su semen, llevado del deseo lujurioso de tenerla bajo control, después de morir será enviado al infierno Lalabhaksa, donde le arrojarán a un río de semen y le obligarán a beberlo.
Texto 27: En este mundo hay bandidos de profesión que incendian las casas o envenenan a la gente. También hay miembros de la realeza y funcionarios del gobierno que, a veces, saquean a los comerciantes obligándoles a pagar el impuesto sobre la renta o sirviéndose de otros métodos. Después de morir, esos demonios son enviados al infierno Sarameyadana. En ese planeta hay 720 perros hambrientos que, siguiendo las órdenes de los agentes de Yamaraja, devoran a esos pecadores con sus colmillos duros como rayos.
Texto* 28: La persona que en esta vida presta falso testimonio, o miente en sus relaciones comerciales o al dar caridad, después de morir recibe un severo castigo de los agentes de Yamaraja, quienes le conducen a la cima de una montaña de mil trescientos kilómetros de alto y lo arrojan de cabeza al infierno Avicimat. En ese infierno no existe protección, y las duras piedras que lo forman son como olas en el mar. En él, sin embargo, no hay agua, por lo cual recibe el nombre de Avicimat [sin agua]. El pecador es arrojado una y otra vez desde la cima de la montaña, y su cuerpo queda roto en pequeños pedazos; sin embargo, no muere, y tiene que pasar una y otra vez por el mismo suplicio.
Texto 29: Todo brahmana - o mujer casada con un brahmana - que beba alcohol, será llevado por los agentes de Yamaraja al infierno de Ayahpana. Ese infierno es también el destino de todo ksatriya, vaisya o persona sometida a un voto que, bajo la influencia de la ilusión, beba soma-rasa. En Ayahpana, los agentes de Yamaraja, subidos sobre su pecho, le vierten hierro fundido en la boca.
Texto 30: La persona ruin y de bajo nacimiento que vive absorta en el orgullo falso y en la idea de que es alguien importante, y que por ello no muestra el debido respeto a quien es más elevado que ella por nacimiento, austeridad, educación, conducta, casta u orden espiritual, es como un muerto incluso mientras vive. Después de morir, es arrojada de cabeza al infierno de Ksarakardama, donde los agentes de Yamaraja le causan enormes sufrimientos.
Texto* 31: En este mundo hay hombres y mujeres que sacrifican seres humanos ante Bhairava, Bhadra Kali, para luego comer la carne de sus víctimas. Después de morir, los ejecutores de esos sacrificios son llevados a la morada de Yamaraja, donde sus víctimas, en cuerpo de raksasa, les cortan en pedazos con sus afiladas espadas. Del mismo modo que los caníbales de este mundo bailan y cantan llenos de júbilo mientras beben la sangre de sus víctimas, esos raksasas disfrutan bebiendo la sangre de quienes les sacrificaron y lo festejan del mismo modo.
Texto* 32: En esta vida, algunas personas brindan refugio a animales y aves que, en la aldea o en un bosque, acuden a ellas en busca de protección; después de hacerles creer que los van a proteger, los hieren con lanzas y lazos y juegan con ellos como si fueran muñecos, causándoles mucho dolor. Después de morir, esas personas son llevadas por los sirvientes de Yamaraja al infierno de Sulaprota, donde les hieren el cuerpo con lanzas afiladas como agujas. Pasan hambre y sed, y muchas aves de pico afilado, como buitres y garzas, vienen de todas partes para picotear sus cuerpos. En medio del sufrimiento de esas torturas, recuerdan las actividades pecaminosas que cometieron en el pasado.
Texto* 33: Aquellos que en esta vida son envidiosos como serpientes, siempre iracundos y haciendo sufrir a otras entidades vivientes, después de morir caen al infierno Dandasuka. Mi querido rey, en ese infierno hay serpientes de cinco y de siete cabezas, que devoran a esas personas pecaminosas del mismo modo que una serpiente se traga un ratón.
Texto* 34: Aquellos que en esta vida encierran a otras entidades vivientes en pozos oscuros, graneros o grutas de la montaña, después de morir son enviados al infierno Avata- nirodhana. Allí se les arroja en pozos oscuros, donde se asfixian en medio de humos y vapores venenosos, sufriendo muy intensamente.
Texto 35: El casado que recibe a huéspedes o visitantes con miradas de odio, como si fuera a quemarles con la vista, es enviado al infierno Paryavartana, en medio de muchos buitres, cuervos, garzas y otras aves que le miran con sus penetrantes ojos hasta que, de pronto, se abalanzan contra él y le arrancan los ojos con gran violencia.
Texto 36: El que está muy orgulloso de las riquezas que posee en este mundo o en esta vida, siempre piensa: «¡Qué rico soy!, ¿quién podría compararse conmigo?». Con una visión distorsionada, siempre tiene miedo de que alguien le quite sus riquezas. En verdad, sospecha incluso de sus superiores. Cuando piensa en la posibilidad de perder sus riquezas, el rostro y el corazón se le secan; debido a ello, su expresión es la de un espíritu malvado. Le es imposible ser verdaderamente feliz, y no sabe lo que es estar libre de ansiedad. Por las actividades pecaminosas que realiza para ganar dinero, aumentar sus riquezas y protegerlas, es enviado al infierno de Sucimukha, donde los alguaciles de Yamaraja cosen todo su cuerpo y lo atraviesan con hilos, como los tejedores cuando fabrican una tela.
Texto 37: Mi querido rey Pariksit, en la provincia de Yamaraja hay miles de planetas infernales. Todas las personas impías que he mencionado - y muchas otras que no he nombrado - tendrán que sufrir en esos planetas en proporción a su grado de impiedad. Las personas piadosas, sin embargo, entrarán en otros sistemas planetarios, los planetas de los semidioses. Aun así, tanto unos como otros tendrán que regresar a la Tierra cuando agoten los resultados de sus actividades.
Texto 38: Ya al principio [en los Cantos Segundo y Tercero del Srimad-Bhagavatam], te he explicado cómo progresar en la senda de la liberación. En los Puranas se describe la vasta existencia del universo, que tiene forma de huevo. Se considera que esa enorme forma es el cuerpo externo del Señor, creado por Su energía y las modalidades. Comúnmente se lo conoce con el nombre de virata-rupa. Quien lea con gran fe la descripción de esa forma externa del Señor, escuche hablar de ella, o la explique a otros con el fin de propagar el bhagavata-dharma, el proceso de conciencia de Krsna, verá aumentar gradualmente su fe y su devoción. Es muy difícil alcanzar ese estado de conciencia; pero mediante este proceso podemos purificarnos y, poco a poco, llegar a ser conscientes de la Verdad Absoluta Suprema.
Texto 39: La persona cuyo interés está en seguir la senda de la liberación y no siente atracción por la senda de la vida condicionada recibe el nombre de yati, devoto. Esa persona debe comenzar por controlar la mente pensando en el virata-rupa, la gigantesca forma universal del Señor, para después, poco a poco, pensar en la forma espiritual de Krsna [sac-cid-ananda-vigraha], una vez que haya escuchado acerca de ambas formas. De ese modo, su mente se establecerá firmemente en el plano de samadhi, y mediante el servicio devocional llegará a percibir la forma espiritual del Señor, que es el destino de los devotos, alcanzando así el éxito en la vida.
Texto 40: Mi querido rey, hasta aquí he descrito para ti el planeta Tierra, además de otros sistemas planetarios y sus regiones [varsas], junto con sus ríos y montañas. También te he hablado del cielo, los océanos, los sistemas planetarios inferiores, las direcciones, los sistemas planetarios infernales y las estrellas. Todo ello constituye el virata-rupa, la gigantesca forma material del Señor, en la que reposan las entidades vivientes. De ese modo te he explicado la maravillosa expansión del cuerpo externo del Señor.