Texto 1: Sri Sukadeva Gosvami dijo: El Señor, en el mismo momento en que nació como hijo de Maharaja Nabhi, manifestó las caracterÃsticas propias del Señor Supremo, como, por ejemplo, las marcas de las plantas de Sus pies [la bandera, el rayo, etc.]. Fue un hijo ecuánime con todos y muy pacÃfico. PodÃa controlar Su mente y Sus sentidos, y aunque poseÃa todas las opulencias, no ansiaba el disfrute material. Dotado con esos atributos, el hijo de Maharaja Nabhi era cada dÃa más poderoso. Debido a ello, los ciudadanos, brahmanas eruditos, semidioses y ministros querÃan que Ṛsabhadeva fuese nombrado gobernador de la Tierra.
Texto 2: Cuando Se hizo visible, el hijo de Maharaja Nabhi manifestó todas las buenas cualidades que cantan los grandes poetas: un cuerpo bien formado, con todos los signos de la Divinidad, poder, fuerza, belleza, renombre, fama, influencia y entusiasmo. Cuando el padre, Maharaja Nabhi, vio todas aquellas cualidades, pensó que su hijo era, o el mejor de los seres humanos, o el ser supremo. Por eso Le dio el nombre de Ṛsabha.
Texto 3: Indra, el rey del cielo, que goza de gran opulencia material, sintió envidia del rey Ṛsabhadeva, y, por esa causa, dejó de derramar agua sobre el planeta Bharata- varsa. Entonces, el Señor Supremo, Ṛsabhadeva, el amo de todo poder mÃstico, comprendiendo las intenciones de Indra, esbozó una sonrisa y, mediante Su propio poder, Se valió de yogamaya [Su potencia interna] para derramar agua en abundancia sobre Ajanabha, el lugar en que residÃa.
Texto 4: Habiendo tenido un hijo perfecto, tal como deseaba, el rey Nabhi estaba siempre sobrecogido de felicidad trascendental, y sentÃa un gran cariño por su hijo. Lleno de éxtasis, y con una voz que se le ahogaba, se dirigÃa a Él: «Mi querido hijo, cariño mÃo». Fue yogamaya quien despertó en él esa mentalidad, que le permitió aceptar al Señor Supremo, que es el padre supremo, como su propio hijo. El Señor, por Su bondadosa voluntad suprema, nació como hijo Suyo y Se comportó con todos como si fuese un ser humano corriente. El rey Nabhi comenzó entonces a criar a su trascendental hijo con gran cariño, sobrecogido de bienaventuranza trascendental, júbilo y devoción.
Texto 5: El rey Nabhi se dio cuenta de que su hijo, Ṛsabhadeva, era muy popular entre los ciudadanos y entre los funcionarios y ministros del gobierno. Al darse cuenta de ello, Maharaja Nabhi Le elevó al trono como emperador del mundo, para que protegiese a la población siguiendo el sistema religioso védico. Lo hizo poniendo a Su hijo en manos de brahmanas eruditos, a fin de que Le guiasen en la administración del gobierno. Después, Maharaja Nabhi y su esposa, Merudevi, partieron hacia Badarikasrama, en los Himalayas, donde el rey, lleno de júbilo, se ocupó con gran maestrÃa en la práctica de austeridades y penitencias. Habiendo logrado la plenitud del samadhi, adoró a la Suprema Personalidad de Dios, Nara- Narayana, que es la expansión plenaria de Krsna. Gracias a ello, a su debido tiempo Maharaja Nabhi se elevó al mundo espiritual que recibe el nombre de Vaikuntha.
Texto 6: ¡Oh, Maharaja Pariksit!, para glorificar a Maharaja Nabhi, los sabios de antaño compusieron dos versos. Uno de ellos dice: «¿Quién puede alcanzar la perfección de Maharaja Nabhi? ¿Quién puede igualar sus actividades? Debido a su servicio devocional, la Suprema Personalidad de Dios consintió en nacer como hijo suyo».
Texto 7: [Ésta es la segunda oración:] «¿Existe alguien que haya adorado mejor a los brahmanas que Maharaja Nabhi? Por haber adorado a los brahmanas cualificados hasta satisfacerles por completo, ellos, mediante su poder brahmÃnico, le mostraron en persona a la Suprema Personalidad de Dios, Narayana».
Texto 8: Después de que Nabhi hubo partido hacia Badarikasrama, el Señor Supremo, Ṛsabhadeva, comprendió que Su reino era Su campo de actividades. Por esa razón, actuó poniéndose Él mismo como ejemplo y enseñó los deberes del jefe de familia, aceptando en primer lugar la orden de brahmacarya bajo la dirección de maestros espirituales, y yendo a vivir con ellos al gurukula, su residencia. Una vez completada Su educación, y después de hacer regalos (guru-daksina) a Sus maestros espirituales, entró en la vida de familia. Su esposa, Jayanti, Le fue entregada por Indra, el rey del cielo; en ella engendró cien hijos, que eran tan poderosos y capacitados como Él mismo. Ṛsabhadeva y Jayanti llevaron una vida familiar ejemplar, cumpliendo con las actividades rituales que se ordenan en los sastras sruti y smrti.
Texto 9: Bharata, el mayor de los cien hijos de Ṛsabhadeva, era un gran devoto, dotado con las cualidades más excelsas. En su honor, este planeta recibe el nombre de Bharata-varsa.
Texto* 10: Después de Bharata, nacieron otros noventa y nueve hijos. Los nueve mayores eran Kusavarta, Ilavarta, Brahmavarta, Malaya, Ketu, Bhadrasena, Indrasprk, Vidarbha y Kikata.
Texto* 11-12: Otros de los hijos fueron Kavi, Havi, Antariksa, Prabuddha, Pippalayana, Ä€virhotra, Drumila, Camasa y Karabhajana, que eran devotos muy excelsos y avanzados, predicadores autorizados del Srimad-Bhagavatam. Fueron glorificados por su gran devoción a Vasudeva, la Suprema Personalidad de Dios. Eran, por lo tanto, muy excelsos. Para que la mente quede satisfecha por completo, yo [Sukadeva Gosvami] describiré más adelante, cuando comente la conversación entre Narada y Vasudeva, las caracterÃsticas de esos nueve devotos.
Texto 13: Además de los diecinueve hijos hasta aquà mencionados, Ṛsabhadeva y Jayanti tuvieron ochenta y un hijos menores. Siguiendo la orden de su padre, todos ellos fueron personas muy cultas, de buen comportamiento, de actividades muy puras, y expertos en el conocimiento védico y en la ejecución de rituales védicos. Asà pues, todos eran brahmanas perfectamente cualificados.
Texto 14: Como encarnación de la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Ṛsabhadeva gozaba de plena independencia, pues Su forma era espiritual y eterna, y estaba llena de bienaventuranza trascendental. Él estaba eternamente aparte de los cuatro principios de la miseria material [nacimiento, muerte, vejez y enfermedades], y no tenÃa apegos materiales. Siempre Se mantenÃa equilibrado, y veÃa a todos en el mismo nivel. La desgracia de los demás Le hacÃa sentirse desdichado, y era el bienqueriente de todas las entidades vivientes. Pero, a pesar de ser una personalidad perfecta, el Señor Supremo, el controlador de todo, actuaba como si fuese un alma condicionada más. Asà pues, seguÃa estrictamente los principios del varnasrama-dharma y actuaba conforme a ellos. Con el correr del tiempo, esos principios del varnasrama-dharma se habÃan empezado a descuidar; debido a ello, y mediante Sus caracterÃsticas y Su comportamiento personal, enseñó a la gente el modo de cumplir con los deberes del varnasrama-dharma. De esa forma, impulsó a la población a que regulasen sus vidas en la institución familiar, facilitándoles asà el progreso en los campos de la religión y del bienestar económico, y permitiéndoles adquirir fama, hijos, placeres materiales, y por último, la vida eterna. Con Sus instrucciones, mostró a la gente la manera en que podÃan llevar vida de familia y, al mismo tiempo, alcanzar la perfección por seguir los principios del varnasrama-dharma.
Texto 15: Cualquier acción que un gran hombre ejecute, los hombres comunes la siguen.
Texto 16: El Señor Ṛsabhadeva, aunque estaba perfectamente versado en el conocimiento védico confidencial, que nos informa acerca de todo tipo de deberes prescritos, permaneció en Su posición de ksatriya y siguió las instrucciones de los brahmanas en cuanto al control de la mente y los sentidos, la tolerancia, etc. De este modo, gobernó al pueblo conforme al sistema de varnasrama-dharma, que dicta que los brahmanas deben instruir a los ksatriyas, y que los ksatriyas deben administrar el estado por intermedio de los vaisyas y los sudras.
Texto 17: El Señor Ṛsabhadeva celebró cien veces toda clase de sacrificios siguiendo las instrucciones de las Escrituras védicas. De ese modo satisfizo plenamente al Señor Visnu. En todos los rituales habÃa una gran opulencia, pues empleó los mejores artÃculos. Todos esos sacrificios se celebraron en lugares sagrados y teniendo en cuenta el momento idóneo, y fueron dirigidos por sacerdotes jóvenes y leales. De ese modo se adoró al Señor Visnu, y el prasada fue ofrecido a todos los semidioses. Con esto, todas las ceremonias y festivales culminaron con éxito.
Texto 18: No hay nadie que desee poseer un espejismo, o una flor en el cielo, pues todo el mundo sabe muy bien que esas cosas no existen. Cuando el Señor Ṛsabhadeva gobernó este planeta, Bharata-varsa, ni siquiera los hombres corrientes tenÃan nada que pedir, en ningún momento y de ninguna manera. Nadie pide que le den un espejismo. En otras palabras, todo el mundo estaba completamente satisfecho, y por lo tanto, no habÃa posibilidad de que a nadie le faltase de nada. La gente estaba absorta en un profundo sentimiento de cariño por el rey. Como ese cariño era cada vez mayor, no tenÃan ningún anhelo que satisfacer.
Texto 19: En cierta ocasión, mientras recorrÃa el mundo, el Señor Supremo, Ṛsabhadeva, llegó a un lugar llamado Brahmavarta. Allà se celebraba una gran conferencia de brahmanas eruditos, y todos los hijos del rey escucharon atentamente las enseñanzas de aquellos brahmanas. En aquella asamblea, Ṛsabhadeva instruyó a Sus hijos de modo que también Sus súbditos pudieran escucharle, aunque Sus hijos ya eran devotos cualificados y de buen comportamiento. Con las siguientes palabras, les instruyó para que en el futuro pudieran ser perfectos gobernantes del mundo.