yasya ha pāṇḍaveya ślokāv udāharanti —
ko nu tat karma rājarṣer
nābher anv ācaret pumān
apatyatām agād yasya
hariḥ śuddhena karmaṇā
yasya — de quien; ha — en efecto; pÄṇá¸aveya — ¡oh, MahÄrÄja ParÄ«ká¹£it!; Å›lokau — dos versos; udÄharanti — recitar; kaḥ — quién; nu — entonces; tat — esa; karma — actividad; rÄja-ṛṣeḥ — del piadoso rey; nÄbheḥ — NÄbhi; anu — seguir; Äcaret — podrÃa realizar; pumÄn — un hombre; apatyatÄm — la condición de hijo; agÄt — aceptó; yasya — de quien; hariḥ — la Suprema Personalidad de Dios; Å›uddhena — puras, realizadas como servicio devocional; karmaá¹‡Ä â€” actividades.
En este verso son significativas las palabras suddhena karmana. La actividad que no se hace como servicio devocional está contaminada por las modalidades de la naturaleza material, como se explica en la Bhagavad-gita: yajñarthat karmano 'nyatra loko 'yam karma-bandhanah. Las actividades que se llevan a cabo con la única finalidad de satisfacer al Señor Supremo son puras, y no están contaminadas por las modalidades de la naturaleza material. Todas las demás actividades están contaminadas por las modalidades de la ignorancia y la pasión, además de la bondad. Todas las actividades materiales que van dirigidas a la satisfacción de los sentidos están contaminadas, y Maharaja Nabhi nunca llevó a cabo ninguna actividad contaminada. Se ocupó siempre en actividades trascendentales, incluso mientras celebraba yajñas. Como consecuencia, tuvo por hijo al Señor Supremo.