श्रीयदुरुवाच
नोत्सहे जरसा स्थातुमन्तरा प्राप्तया तव ।
अविदित्वा सुखं ग्राम्यं वैतृष्ण्यं नैति पूरुषः ॥४०॥

śrī-yadur uvāca

notsahe jarasā sthātum

antarā prāptayā tava

aviditvā sukhaḿ grāmyaḿ

vaitṛṣṇyaḿ naiti pūruṣaḥ


Texto

Yadu contestó: Mi querido padre, tú ya has llegado a la vejez, aunque también has sido joven. Yo, por mi parte, no doy la bienvenida a tu vejez y tu invalidez, pues no se puede alcanzar la renunciación sin haber disfrutado de la felicidad material.

Significado

La renuncia al disfrute material es el objetivo supremo de la vida humana. Vemos entonces que la institución de varnasrama es sumamente científica. Su objetivo es facilitarnos las cosas para que vayamos de regreso al hogar, de vuelta a Dios, lo cual no se puede lograr sin haber renunciado por completo a todo vínculo con el mundo material. Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: niskiñcanasya bhagavad-bhajanonmukhasya: Quien desee ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, debe ser niskiñcana, es decir, debe estar libre de toda atracción por el disfrute material. Brahmany upasamasrayam: Para poder ocuparse en servicio devocional o permanecer en el Brahman, es necesaria la más completa renunciación. El servicio devocional se lleva a cabo en el plano del Brahman. Por lo tanto, nadie puede ocuparse en servicio devocional sin haber alcanzado el plano del Brahman, el plano espiritual; en otras palabras, la persona que se ocupa en servicio devocional ya ha alcanzado el plano del Brahman.

mam ca yo 'vyabhicarena
bhakti-yogena sevate
sa gunan samatityaitan
brahma-bhuyaya kalpate

«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman» (Bg. 14.26). Esto significa que quien alcanza el plano del servicio devocional está liberado. Por lo general, no se puede llegar a la renunciación sin haber disfrutado de la felicidad material. El varnasrama nos ofrece, por lo tanto, la posibilidad de irnos elevando gradualmente. Yadu, el hijo de Maharaja Yayati, explicó que se veía incapaz de renunciar a su juventud, pues deseaba servirse de ella para en el futuro llegar a la orden de renuncia.

Maharaja Yadu no era como sus hermanos. Como se afirma en el verso siguiente: turvasus coditah pitra druhyus canus ca bharata/ pratyacakhyur adharmajña: Los hermanos de Maharaja Yadu se negaron a aceptar la propuesta de su padre porque no eran del todo conscientes del dharma. Es muy importante aceptar órdenes conformes a los principios religiosos, y en especial las órdenes del propio padre. Por eso, la conducta de los hermanos de Maharaja Yadu, que rechazaron la orden de su padre, fue ciertamente irreligiosa. La negativa de Maharaja Yadu, sin embargo, fue religiosa. Como se afirma en el Décimo Canto: yados ca dharma-silasya: Maharaja Yadu era perfectamente consciente de los principios de la religión. El principio religioso supremo consiste en ocuparse en el servicio devocional del Señor. Maharaja Yadu estaba muy deseoso de ocuparse en el servicio del Señor, pero había una dificultad: en la juventud, el deseo material de disfrutar de los sentidos materiales siempre está presente, y si no se satisfacen esos deseos cuando se es joven, siempre existe la posibilidad de verse perturbado en el servicio que se ofrece al Señor. En la práctica hemos visto que muchos sannyasis que entraron prematuramente en la orden de sannyasa, sin haber satisfecho sus deseos materiales, han caído debido a la agitación. Por consiguiente, y salvo excepciones, el proceso consiste en pasar por las etapas de vida de grhastha y de vanaprastha antes de entrar en la orden de sannyasa y consagrarse por entero al servicio del Señor. Maharaja Yadu estaba dispuesto a cumplir la orden de su padre y cambiarle la vejez por su juventud, pues confiaba en que la juventud entregada a su padre le sería devuelta. Sin embargo, como ese intercambio retrasaría su dedicación plena al servicio devocional, no quiso aceptar la vejez de su padre, pues estaba deseoso de verse libre de agitaciones. Por otra parte, en la dinastía de Yadu iba a nacer el Señor Krsna. Yadu deseaba que el Señor hiciera Su advenimiento entre sus descendientes lo antes posible, y por ello se negó a aceptar la propuesta de su padre. Su actitud, sin embargo, no fue irreligiosa, pues el objetivo de Yadu era servir al Señor. El Señor Krsna advino en la dinastía de Yadu porque éste era un sirviente fiel del Señor. Como se confirma en las oraciones de Kunti: yadoh priyasyanvavaye: Krsna sentía gran afecto por Yadu, y, por ello, estaba deseoso de aparecer en su dinastía. La conclusión es que, a diferencia de sus hermanos, calificados de adharma-jña en el verso siguiente, Maharaja Yadu no debe ser tenido por un ignorante en lo que se refiere a los principios religiosos. Yadu era como los cuatro Sanakas (catuh-sana), que rechazaron la orden de su padre, Brahma, por una causa superior. Los cuatro Kumaras deseaban dedicarse por entero al servicio del Señor como brahmacaris, de modo que su negativa a obedecer la orden de su padre no fue irreligiosa.