śrī-śuka uvāca

ity abhiṣṭūya puruṣaḿ

yad-rūpam anidaḿ yathā

brahmeśānau purodhāya

devāḥ pratiyayur divam

śrī-śukaḥ uvāca — Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; iti — de este modo; abhiṣṭūya — ofreciendo oraciones; puruṣam — a la Personalidad Suprema; yat-rūpam — cuya forma; anidam — trascendental; yathā — como; brahma — el Señor Brahmā; īśānau — y el Señor Śiva; purodhāya — con ellos al frente; devāḥ — todos los semidioses; pratiyayuḥ — regresaron; divam — a sus hogares celestiales.


Texto

Después de ofrecer estas oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Visnu, la Realidad Trascendental, todos los semidioses, con el Señor Brahma y el Señor Siva al frente, regresaron a sus hogares en los planetas celestiales.

Significado

(Caitanya-bhagavata, Madhya 23.513)

Las encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios advienen continuamente, como las olas de un río o del mar. Las encarnaciones del Señor no tienen límite, pero pueden ser percibidas sólo por los devotos afortunados. Los devatas, los semidioses, tuvieron la fortuna de entender que la Suprema Personalidad de Dios había encarnado, y Le ofrecieron oraciones. Luego, el Señor Siva y el Señor Brahma guiaron a los semidioses de regreso a sus hogares.

Jiva Gosvami, en su comentario Krama-sandarbha, comenta la palabra kuksi-gatah, que significa «dentro del vientre de Devaki». Si al principio se dijo que Krsna, que estaba en el corazón de Vasudeva, pasó al corazón de Devaki, Sri Jiva Gosvami se pregunta: ¿Cómo es que ahora Se encontraba en el vientre? Su respuesta es que no hay contradicción. El Señor puede ir desde el corazón al vientre, y, desde el vientre, al corazón. En verdad, Él puede ir donde quiera, o estar donde quiera. Como se confirma en la Brahma-samhita (5.35): andantara-stha-paramanu-cayantara-stham govindam adi-purusam tam aham bhajami. El Señor puede estar donde desee. Devaki, por lo tanto, conforme al deseo de su vida pasada, había recibido ahora la oportunidad de buscar la bendición de tener por hijo a la Suprema Personalidad de Dios, Devaki-nandana.

Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Segundo del Canto Décimo del , titulado «Las oraciones de los semidioses al Señor Krsna en el vientre de Devaki».