śrī-sūta uvāca

itthaḿ sma pṛṣṭaḥ sa tu bādarāyaṇis

tat-smāritānanta-hṛtākhilendriyaḥ

kṛcchrāt punar labdha-bahir-dṛśiḥ śanaiḥ

pratyāha taḿ bhāgavatottamottama

śrī-sūtaḥ uvāca — Śrī Sūta Gosvāmī dijo; ittham — de ese modo; sma — en el pasado; pṛṣṭaḥ — ser preguntado por; saḥ — él; tu — en verdad; bādarāyaṇiḥ — Śukadeva Gosvāmī; tat — por él (por Śukadeva Gosvāmī); smārita-ananta — tan pronto como recordó al Señor Kṛṣṇa; hṛta — perdido en éxtasis; akhila-indriyaḥ — todos los actos de los sentidos externos; kṛcchrāt — con gran dificultad; punaḥ — de nuevo; labdha-bahiḥ-dṛśiḥ — habiendo recuperado la percepción sensorial externa; śanaiḥ — lentamente; pratyāha — contestó; tam — a Mahārāja Parīkṣit; bhāgavata-uttama-uttama — ¡oh, gran persona santa, el más grande de todos los devotos (Śaunaka)!.


Texto

Suta Gosvami dijo: ¡Oh, Saunaka, el más grande de los santos y devotos!, cuando Maharaja Pariksit le hizo esta pregunta, Sukadeva Gosvami, recordando +inmediatamente y en lo más profundo del corazón los temas relacionados con Krsna, perdió todo contacto externo con los actos de sus sentidos. Poco a poco, con gran dificultad, revivió su percepción sensorial externa y habló a Maharaja Pariksit temas de krsna-katha.

Significado

Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Duodécimo del Canto Décimo del , titulado «La muerte del demonio Aghasura».

NOTA INTRODUCTORIA


Éste capítulo del Srimad-Bhagavatam es el último traducido por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, el acarya fundador de la Asociación Internacional para la Conciencia de Krisna. Este volumen, pues, finaliza allí donde su renombrado autor dejó de traducir, justo antes de su partida de este mundo mortal, el 14 de noviembre de 1977, en el Krsna-Balarama Mandira de Vrndavana, la India.

Srila Prabhupada tradujo la primera parte del capítulo del mismo modo que los anteriores: sentado, leía en silencio el texto sánscrito y, a continuación, grababa la traducción y el comentario en su dictáfono. A medida que la enfermedad se agravaba, fue necesario que sus discípulos le ayudasen personalmente.

En esos últimos días, después de varias semanas sin poder comer, su salud había empeorado hasta el punto de que el más ligero movimiento le suponía un dolor agudísimo.

Mientras un devoto le leía pausadamente el sánscrito, otro discípulo, sentado en su cama, le acercaba el micrófono hasta casi tocar su boca. Srila Prabhupada dictaba entonces las traducciones y significados, con una voz apenas audible.

Esas grabaciones, realizadas en su habitación en el templo, constituyen la parte final de este capítulo.

En aquellos sus momentos finales, el médico que atendía a Su Divina Gracia afirmó que un hombre corriente, en un estado tan crítico, no habría podido contener los gritos de dolor. Los discípulos de Srila Prabhupada contemplaban asombrados a su maestro espiritual, que continuaba con su labor lleno de paz y serenidad.

La última parte del capítulo nos ofrece la habitual claridad de ideas de Srila Prabhupada, con citas constantes de las Escrituras, una atención escrupulosa a todos los detalles y el rigor de su exposición filosófica intacto, como en todos los anteriores Cantos del Srimad-Bhagavatam.

Los últimos días de Srila Prabhupada y su traducción de este capítulo quedarán como perpetua fuente de inspiración y testimonio de que ni siquiera las más severas dificultades materiales pueden interrumpir el servicio devocional del devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios.