naitad vicitraḿ manujārbha-māyinaḥ
parāvarāṇāḿ paramasya vedhasaḥ
agho 'pi yat-sparśana-dhauta-pātakaḥ
prāpātma-sāmyaḿ tv asatāḿ sudurlabham
na — no; etat — esto; vicitram — es maravilloso; manuja-arbha-māyinaḥ — de Kṛṣṇa, que advino como hijo de Nanda Mahārāja y Yaśodā, mostrándose compasivo con ellos; para-avarāṇām — de todas las causas y efectos; paramasya vedhasaḥ — del creador supremo; aghaḥ api — Aghāsura también; yat-sparśana — simplemente por un leve contacto con; dhauta-pātakaḥ — se liberó de toda la contaminación de la existencia material; prāpa — se elevó; ātma-sāmyam — a un cuerpo con idéntico aspecto al de Nārāyaṇa; tu — pero; asatām sudurlabham — que es absolutamente imposible de obtener para las almas contaminadas (pero todo puede ser posible por la misericordia del Señor Supremo).
La palabra maya se emplea también para referirse al amor. Por maya, por amor, el padre siente cariño por su hijo. Por consiguiente, la palabra mayinah indica que Krsna, por amor, advino como hijo de Nanda Maharaja y adoptó la forma de un niño humano (manujarbha). Krsna es la causa de todas las causas. Él es el creador de la causa y el efecto, y es el controlador supremo. Para Él no hay nada imposible. Por lo tanto, el hecho de permitir alcanzar la salvación sarupya-mukti a un ser vivo de las características de Aghasura no tiene, para Krsna, nada de maravilloso. Krsna Se sintió complacido de entrar en la boca de Aghasura junto con Sus amigos con idea de divertirse. Por esa razón, después de purificarse de toda contaminación gracias a esa relación de juego, propia del mundo espiritual, Aghasura alcanzó sarupya-mukti y vimukti, por la gracia de Krsna. Para Krsna, esto no era en absoluto maravilloso.