strī marite cāhe, rājā sańkaṭe paḍila

karońyāra pāni tāra mukhe deoyāila

strī — la esposa; marite cāhe — quiere matar a Subuddhi Rāya; rājā — el rey; saṅkaṭe paḍila — estaba muy confuso; karoṅyāra pāni — agua de un cántaro particularmente usado por los musulmanes; tāra mukhe — en su cabeza; deoyāila — obligó a que fuese salpicada.


Texto

Esto se convirtió en un problema que le tenía confuso, pues su esposa continuaba pidiéndole que matase a Subuddhi Raya. Finalmente, el nawab salpicó la cabeza de Subuddhi Raya con un poco de agua de un cántaro usado por un musulmán.

Significado

SIGNIFICADO: En la India de hace quinientos años, los hindúes eran tan rígidos y estrictos que, si un musulmán salpicaba a un hindú con un poco de agua de su cántaro, el hindú inmediatamente era condenado al ostracismo. En 1947, en los días de la división de la India, hubo grandes enfrentamientos entre hindúes y musulmanes, sobre todo en Bengala. Los hindúes eran obligados por la fuerza a comer carne de vaca y lloraban pensando que se habían vuelto musulmanes. En realidad, los musulmanes de la India no vinieron del país de los musulmanes; fueron los hindúes quienes instituyeron la costumbre de que cualquier tipo de contacto con un musulmán significaba volverse musulmán. Rupa Gosvami y Sanatana Gosvami habían nacido en una familia brahmana elevada, pero, por haber aceptado un cargo bajo el gobierno musulmán, se les consideraba musulmanes. Subuddhi Raya fue salpicado con agua del cántaro de un musulmán, y por consiguiente se vio condenado a volverse musulmán. Más tarde, Aurangzeb, el emperador musulmán, creó un impuesto especial para los hindúes. Ante la opresión que padecían en la comunidad hindú, muchos hindúes de casta baja prefirieron volverse musulmanes. De ese modo aumentó la población musulmana. Más tarde, el gobierno británico fomentó la política de dividir a los hindúes y los musulmanes, encendiendo así sentimientos de hostilidad entre ambas partes. El resultado fue que la India se dividió en Pakistán e Indostán.

De relatos antiguos se puede deducir que toda la Tierra seguía la misma cultura, la cultura védica; sin embargo, debido a las divisiones culturales y religiosas, ese gobierno se fragmentó poco a poco en muchas subdivisiones. En la actualidad, la Tierra está dividida en muchos países, religiones y partidos políticos. Pese a todas esas divisiones políticas y religiosas, nosotros promovemos de nuevo la unión bajo una sola cultura: la conciencia de Krsna. La gente debe aceptar un Dios, Krsna; una Escritura, la Bhagavad-gita; y una actividad, el servicio devocional al Señor. De ese modo, la gente podrá vivir feliz en la Tierra y, unidos, producir alimentos suficientes. En una sociedad así, no se plantearían los problemas de la escasez, el hambre o la degradación cultural o religiosa. Las así llamadas divisiones nacionales y sistemas de casta son artificiales. Según nuestra filosofía vaisnava, todo ello son identificaciones corporales externas. El movimiento para la conciencia de Krsna no se basa en falsas identificaciones corporales. Es un movimiento trascendental en el plano de la comprensión espiritual. Si la gente del mundo entendiese que el principio básico de la vida espiritual es la identificación espiritual, entenderían también que la ocupación del alma espiritual es servir al Espíritu Supremo, Krsna. El Señor Krsna dice en la Bhagavad-gita (15.7): mamaivamso jiva-loke jiva-bhutah sanatanah: «Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas». Todas las entidades vivientes, en las diversas formas de vida, son hijos de Krsna. Por eso su misión es servir a Krsna, el padre original supremo. Si se acepta esta filosofía, el fracaso de las Naciones Unidas en su esfuerzo por unir a todas las naciones se vería debidamente compensado en todo el mundo con un gran movimiento para la conciencia de Krsna. En nuestra reciente visita a Australia, nos hemos entrevistado con líderes cristianos, entre ellos el obispo católico de Melbourne, y todos estaban muy complacidos con nuestra filosofía de unidad en la conciencia religiosa.