sei puruṣa māyā-pāne kare avadhāna
prakṛti kṣobhita kari' kare vīryera ādhāna
sei puruṣa — esa Suprema Personalidad de Dios; māyā-pāne — hacia māyā; kare avadhāna — mira; prakṛti — la naturaleza material; kṣobhita kari’ — haciendo agitarse; kare — fecunda; vīryera — del semen; ādhāna — inyección.
SIGNIFICADO: En la Bhagavad-gita (7.10), Krsna dice: bijam mam sarva-bhutanam: «Yo soy la semilla original de toda existencia». Esto se confirma también en otro verso de la Bhagavad-gita (14.4):
sarva-yonisu kaunteya murtayah sambhavanti yah
tasam brahma mahad yonir aham bija-pradah pita
«Has de saber, ¡oh, hijo de Kunti!, que todas las especies de vida aparecen mediante su nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el padre que aporta la simiente».
agnir mahi gaganam ambu marud disas ca
kalas tathatma-manasiti jagat-trayani
yasmad bhavanti vibhavanti visanti yam ca
govindam adi-purusam tam aham bhajami
Todos los elementos materiales, así como las chispas espirituales (las almas individuales), emanan de la Suprema Personalidad de Dios. Así lo confirma el Vedanta-sutra (1.1.2): janmady asya yatah: «la Verdad Absoluta es aquel de quien todo emana, sarva-karana-karanam». Él es la Verdad Suprema: satyam param dhimahi (Bhag. 1.1.1). La verdad absoluta y suprema es Krsna. Om namo bhagavate vasudevaya/ janmady asya yato ‘nvayad itaratas carthesv abhijñah sva-rat: «la Verdad Absoluta es una persona que, directa e indirectamente, es consciente de toda la manifestación cósmica» (Bhag. 1.1.1).
La Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, educó al Señor Brahma desde el corazón (Bhag. 1.1.1): tene brahma hrda ya adi-kavaye. Por lo tanto, la Verdad Absoluta no puede ser materia inerte; la Verdad Absoluta tiene que ser la Persona Suprema misma. Sei purusa maya-pane kare avadhana. Simplemente con Su mirada, la naturaleza material queda fecundada con todas las entidades vivientes. En función de su karma y de sus actividades fruitivas, éstas surgen en distintos cuerpos. Así lo explica la Bhagavad-gita (2.13):
dehino ’smin yatha dehe kaumaram yauvanam jara
tatha dehantara-praptir dhiras tatra na muhyati
«Del mismo modo que el alma encarnada pasa en este cuerpo continuamente de la niñez a la juventud y a la vejez, pasa también a otro cuerpo en el momento de la muerte. La persona sensata no se confunde ante ese cambio».