kṛṣṇa-viṣayaka premā — parama puruṣārtha
yāra āge tṛṇa-tulya cāri puruṣārtha
kṛṣṇa-viá¹£ayaka — referente a Kṛṣṇa; premÄ â€” amor; parama — el más elevado; puruá¹£a-artha — consecución del objetivo de la vida; yÄra — cuyos; Äge — antes; tṛṇa-tulya — como una brizna de paja en la calle; cÄri — cuatro; puruá¹£a-artha — logros.
SIGNIFICADO: Mientras se canta el santo nombre del Señor no hay que desear las mejoras materiales que representan la religiosidad, el desarrollo económico, la complacencia de los sentidos y, finalmente, la liberación del mundo material. Como declaró Sri Caitanya Mahaprabhu, la mayor perfección en la vida es obtener amor por Krsna (prema pum-artho mahan sri-caitanya-mahaprabhor matam idam). Cuando comparamos el amor por Dios con la religiosidad, el desarrollo económico, la complacencia de los sentidos y la liberación, podemos comprender que estos logros pueden ser objetivos deseables para bubhuksus, aquellos que desean disfrutar de este mundo material, y mumuksus, aquellos que desean liberarse de él, pero que son insignificantes a los ojos de un devoto puro que está en la etapa preliminar del amor por Dios o bhava.
Dharma (religiosidad), artha (desarrollo económico), kama (complacencia de los sentidos) y moksa (liberación) son los cuatro principios de religión que pertenecen al mundo material. Por tanto, al comienzo del Srimad-Bhagavatam se ha dicho: dharmah projjhita-kaitavo ’tra: Los sistemas religiosos fraudulentos basados en estos cuatro principios materiales están completamente descartados del Srimad-Bhagavatam, porque el Srimad-Bhagavatam enseña solamente cómo despertar nuestro amor latente por Dios. La Bhagavad-gita es el estudio preliminar del Srimad-Bhagavatam y, por tanto, termina con las palabras: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja, «Abandona toda clase de religión y, sencillamente, entrégate a Mû (Bg. 18.66). Para adoptar estos medios, hay que rechazar toda idea de religiosidad, desarrollo económico, complacencia de los sentidos y liberación, y ocuparse por completo al servicio del Señor, que es trascendental a estos cuatro principios. El amor por Dios es la función original del alma espiritual, y es tan eterno como lo son el alma y la Suprema Personalidad de Dios. Esta eternidad se llama sanatana. Cuando el alma restablece su propio servicio a la Suprema Personalidad de Dios, hay que comprender que ha logrado el éxito en alcanzar la deseada finalidad de la vida. Entonces todo se lleva a cabo de un modo natural por la gracia del santo nombre, y el devoto avanza en su progreso espiritual.