caitanya-rahita deha — śuṣkakāṣṭha-sama
jīvitei mṛta sei, maile daṇḍe yama
caitanya-rahita â sin conciencia; deha â cuerpo; ĆuáčŁka-kÄáčŁáčha-sama â exactamente como la madera seca; jÄ«vitei â mientras vive; máčta â muerto; sei â que; maile â despuĂ©s de la muerte; daáčáže â castiga; yama â YamarÄja.
SIGNIFICADO: En el verso 29 del CapĂtulo Tercero del Canto Sexto del Srimad-Bhagavatam, Yamaraja, el superintendente de la muerte, explica a sus ayudantes quĂ© clase de hombres es la que tienen que llevar ante Ă©l. Dice allĂ: «La persona cuya lengua nunca describe las cualidades y el santo nombre de la Suprema Personalidad de Dios, cuyo corazĂłn nunca palpita cuando recuerda a Krsna y Sus pies de loto, y cuya cabeza nunca se postra como reverencia al Señor Supremo, debe ser traĂda ante mĂ para su castigo». Es decir, los no devotos son llevados ante Yamaraja para recibir su castigo, y entonces la naturaleza material les concede diversas clases de cuerpos. DespuĂ©s de la muerte, que es dehantara, es decir, un cambio de cuerpo, los no devotos son llevados ante Yamaraja para que Ă©ste haga justicia. De acuerdo con lo que juzgue Yamaraja, la naturaleza material les da el cuerpo apropiado a las acciones de sus actividades anteriores. Ăste es el proceso de dehantara, la trasmigraciĂłn del ser desde un cuerpo a otro. Sin embargo, los devotos conscientes de Krsna no estĂĄn sujetos al juicio de Yamaraja. Para los devotos hay un camino abierto, como se confirma en la Bhagavad-gita. DespuĂ©s de abandonar el cuerpo (tyakta deham), el devoto no tiene que volver a aceptar nunca mĂĄs otro cuerpo material, porque va de regreso al hogar, de vuelta a Dios, en un cuerpo espiritual. Los castigos de Yamaraja son para aquellas personas que no son conscientes de Krsna.