तस्मै संव्यभजत् सोऽन्नमादृत्य श्रद्धयान्वितः ।
हरिं सर्वत्र सम्पश्यन् स भुक्त्वा प्रययौ द्विजः ॥६॥

tasmai saḿvyabhajat so 'nnam

ādṛtya śraddhayānvitaḥ

hariḿ sarvatra sampaśyan

sa bhuktvā prayayau dvijaḥ

tasmai — a él (al brāhmaṇa); saṁvyabhajat — después de dividir, dio su parte; saḥ — él (Rantideva); annam — la comida; ādṛtya — con mucho respeto; śraddhayā anvitaḥ — y con fe; harim — al Señor Supremo; sarvatra — en todas partes, o en el corazón de todos los seres vivos; saṁpaśyan — concebir; saḥ — él; bhuktvā — después de comer; prayayau — se fue del lugar; dvijaḥ — el brāhmaṇa.


Texto

Rantideva percibía la presencia del Dios Supremo en todas partes y en cada entidad viviente, de modo que recibió al visitante con fe y respeto, y le dio parte de la comida. Después de comer, el brahmana se marchó.

Significado

Rantideva percibía la presencia de la Suprema Personalidad de Dios en cada ser vivo, pero nunca pensó que, como el Señor Supremo está en cada ser vivo, todos los seres vivos son Dios. Tampoco hacía diferencias entre las diversas entidades vivientes. Él percibía la presencia del Señor tanto en el brahmana como en el candala. Ésa es la verdadera ecuanimidad, como el propio Señor confirma en la Bhagavad-gita (5.18):

vidya-vinaya-sampanne
brahmane gavi hastini
suni caiva sva-pake ca
panditah sama-darsinah

«Los sabios humildes, en virtud del conocimiento verdadero, ven con la misma visión a un manso y erudito brahmana, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un comeperros [paria]». El pandita, la persona erudita, percibe la presencia de la Suprema Personalidad de Dios en todo ser vivo. Por lo tanto, aunque ahora se haya puesto de moda dar preferencia al supuesto daridra-narayana, o «Narayana pobre», Rantideva no tenía motivo alguno para dar preferencia a ninguna persona. La idea de que el hombre pobre, daridra, debe ser considerado daridra-narayana, puesto que Narayana está en su corazón, es un concepto erróneo. Con esa lógica, también los perros y los cerdos serían Narayana, puesto que el Señor está en su corazón. No cometamos el error de atribuir a Rantideva esa mentalidad. Por el contrario, Rantideva veía a todos los seres como partes de la Suprema Personalidad de Dios (hari-sambandhi-vastunah). No es que todos somos el Dios Supremo. Semejante teoría, propuesta por la filosofía mayavada, es muy perniciosa, y Rantideva nunca la habría aceptado.