taḿ vīram āhauśanasī
prema-nirbharayā girā
rājaḿs tvayā gṛhīto me
pāṇiḥ para-purañjaya
hasta-grāho 'paro mā bhūd
gṛhītāyās tvayā hi me
eṣa īśa-kṛto vīra
sambandho nau na pauruṣaḥ
tam — a él; vīram — a Yayāti; āha — dijo; auśanasī — la hija de Uśanā Kavi, Śukrācārya; prema-nirbharayā — saturadas de amor y amabilidad; girā — con esas palabras; rājan — ¡oh, rey!; tvayā — por ti; gṛhītaḥ — aceptada; me — mi; pāṇiḥ — mano; para-purañjaya — el conquistador de los reinos de otros; hasta-grāhaḥ — el que aceptó mi mano; aparaḥ — otro; mā — que no; bhūt — sea; gṛhītāyāḥ — aceptada; tvayā — por ti; hi — en verdad; me — de mí; eṣaḥ — esto; īśa-kṛtaḥ — dispuesto por la providencia; vīra — ¡oh, gran héroe!; sambandhaḥ — relación; nau — nuestra; na — no; pauruṣaḥ — nada hecho por los hombres.
Es más que probable que el rey Yayati quedase admirado de la belleza juvenil de Devayani mientras la ayudaba a salir del pozo, y que le preguntase a qué casta pertenecía. Devayani le habría contestado inmediatamente: «Nosotros ya estamos casados, pues tú has aceptado mi mano». Unir las manos del novio y la novia es un sistema vigente a perpetuidad en todas las sociedades. Por esa razón, Yayati y Devayani podían considerarse casados desde el momento en que él la tomó de la mano. Devayani se había enamorado del héroe Yayati, y por eso le pidió que no cambiase de parecer y no permitiese que ella se casara con otro hombre.