tenāyajata yajñeśaḿ
bhagavantam adhokṣajam
urvaśī-lokam anvicchan
sarva-devamayaḿ harim
tena — con el fuego que habÃa generado; ayajata — adoró; yajña-īśam — al amo y disfrutador del yajña; bhagavantam — a la Suprema Personalidad de Dios; adhoká¹£ajam — más allá de la percepción de los sentidos; urvaśī-lokam — al planeta en que vivÃa Urvaśī; anvicchan — aunque deseaba ir; sarva-deva-mayam — la fuente de que emanan todos los semidioses; harim — la Suprema Personalidad de Dios.
Como se afirma en la Bhagavad-gita: bhoktaram yajña-tapasam sarva-loka-mahesvaram: Todo loka, es decir, todo planeta al que queramos elevarnos, es propiedad de la Suprema Personalidad de Dios, el disfrutador de las celebraciones de sacrificio. La finalidad del yajña es satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios. En esta era, como ya hemos explicado muchas veces, el único sacrificio que puede satisfacer al Señor Supremo es el yajña que consiste en cantar el maha-mantra Hare Krsna. Cuando el Señor está satisfecho, no hay deseo, ni material ni espiritual, que no pueda verse satisfecho. La Bhagavad-gita (3.14) dice también: yajñad bhavati parjanyah: Cuando se ofrecen sacrificios al Señor Visnu, la lluvia cae en abundancia. Cuando hay lluvia en abundancia, la tierra es fértil y produce de todo (sarva-kama-dugha mahi). De la correcta utilización de la tierra se puede obtener todo lo necesario para la vida, desde cereales y frutas a flores y verduras. Todas las riquezas materiales son productos de la tierra; por eso se dice: sarva-kama-dugha mahi (Bhag. 1.10.4). Mediante la práctica del yajña, todo resulta posible. Por esa razón, el yajña de Pururava, aunque con fines materiales, en realidad iba destinado a complacer a la Suprema Personalidad de Dios. El Señor es adhoksaja, está fuera del alcance de la percepción de Pururava y de cualquier otra persona. De modo que la entidad viviente, para satisfacer sus deseos, debe realizar siempre algún tipo de yajña. En la sociedad humana sólo se pueden celebrar yajñas cuando están establecidas las divisiones de varnasrama-dharma, que distinguen cuatro varnas y cuatro asramas. Sin ese proceso regulativo, nadie puede realizar yajñas, y, sin yajñas, no hay plan material alguno que pueda hacer feliz jamás a la sociedad humana. Vemos pues que es necesario inducir a todo el mundo a celebrar yajñas. El yajña recomendado para esta era de Kali es el saṅkirtana, el canto individual o colectivo del maha-mantra Hare Krsna. De ese modo, quedarán cubiertas todas las necesidades de la sociedad humana.