rājño jīvatu deho 'yaḿ
prasannāḥ prabhavo yadi
tathety ukte nimiḥ prāha
mā bhūn me deha-bandhanam
rājñaḥ — del rey; jīvatu — que cobre nueva vida; dehaḥ ayam — este cuerpo (ahora conservado); prasannāḥ — muy complacidos; prabhavaḥ — capaces de hacerlo; yadi — si; tathā — que así sea; iti — así; ukte — cuando fue contestado (por los semidioses); nimiḥ — Mahārāja Nimi; prāha — dijo; mā bhūt — no lo hagáis; me — mi; deha-bandhanam — nuevo aprisionamiento en un cuerpo material.
Los semidioses son muy superiores a los seres humanos. Por esa razón, los grandes santos y sabios, que de por sí eran brahmanas poderosos, pidieron a los semidioses que reviviesen el cuerpo de Maharaja Nimi, que conservaban en bálsamos aromáticos. No debemos pensar que el poder de los semidioses se reduce al disfrute de los sentidos; su poder les permite incluso devolver la vida a un cuerpo muerto. Las Escrituras védicas nos ofrecen muchos ejemplos como éste. En la historia de Savitri y Satyavan, por ejemplo, Satyavan murió y Yamaraja se lo llevó, pero, ante el ruego de su esposa, Savitri, se le devolvió a la vida en el mismo cuerpo. Es importante notar este hecho en relación con el poder de los semidioses.