śrī-aditir uvāca
kenāhaḿ vidhinā brahmann
upasthāsye jagat-patim
yathā me satya-sańkalpo
vidadhyāt sa manoratham
śrī-aditiḥ uvāca — Śrīmatī Aditi comenzó a orar; kena — con qué; aham — yo; vidhinā — con principios regulativos; brahman — ¡oh, brāhmaṇa!; upasthāsye — puedo complacer; jagat-patim — al Señor del universo, Jagannātha; yathā — por medio del cual; me — mío; satya-saṅkalpaḥ — deseo pueda verse realmente satisfecho; vidadhyāt — pueda satisfacer; saḥ — Él (el Señor Supremo); manoratham — ambiciones o deseos.
Dice el refrán: «El hombre propone y Dios dispone». Así, una persona puede desear muchas cosas, pero, sin la aprobación de la Suprema Personalidad de Dios, no podrá ver satisfechos sus deseos. La satisfacción de los deseos se denomina satya-saṅkalpa; esa palabra es muy importante en este verso. Aditi se refugió en la misericordia de su esposo, para que él le indicase la manera de adorar a la Suprema Personalidad de Dios y así ver satisfechos todos sus deseos. Cuando el discípulo toma la decisión de adorar al Señor Supremo, el maestro espiritual le marca las directrices a seguir. El discípulo no puede imponerse al maestro espiritual, del mismo modo que el paciente no puede exigir al médico que le recete una determinada medicina. Ése es el comienzo de la adoración de la Suprema Personalidad de Dios. Como se confirma en la Bhagavad-gita (7.16):
catur-vidha bhajante mam
janah sukrtino 'rjuna
arto jijñasur artharthi
jñani ca bharatarsabha
«¡Oh, tú, el mejor de los Bharatas!, cuatro clases de hombres piadosos comienzan a ofrecerme servicio devocional: el afligido, el que desea riquezas, el inquisitivo, y el que busca conocimiento acerca del Absoluto». Aditi era arta, una persona afligida. Estaba sufriendo mucho porque sus hijos, los semidioses, lo habían perdido todo. Así pues, quería refugiarse en la Suprema Personalidad de Dios siguiendo las indicaciones de su esposo, Kasyapa Muni.