sarve hy amī vidhi-karās tava sattva-dhāmno
brahmādayo vayam iveśa na codvijantaḥ
kṣemāya bhūtaya utātma-sukhāya cāsya
vikrīḍitaḿ bhagavato rucirāvatāraiḥ
sarve — todos; hi — ciertamente; amī — esos; vidhi-karāḥ — que cumplen las órdenes; tava — Tuyas; sattva-dhāmnaḥ — que estás siempre situado en el mundo trascendental; brahma-ādayaḥ — los semidioses, guiados por el Señor Brahmā; vayam — nosotros; iva — como; īśa — ¡oh, mi Señor!; na — no; ca — y; udvijantaḥ — que están atemorizados (por Tu terrible advenimiento); kṣemāya — para protección; bhūtaye — para el aumento; uta — se dice; ātma-sukhāya — para la satisfacción personal con esos pasatiempos; ca — también; asya — de éste (mundo material); vikrīḍitam — manifestadas; bhagavataḥ — de Tu Señoría; rucira — muy agradables; avatāraiḥ — por Tus encarnaciones.
Prahlada Maharaja quería declarar que su padre y todos los demás miembros de su familia eran desafortunados, debido a que eran demoníacos, mientras que los devotos del Señor siempre son afortunados, pues siempre están dispuestos a seguir las órdenes del Señor. El Señor Supremo, cuando aparece en el mundo material en Sus diversas encarnaciones, cumple dos funciones: salvar al devoto, y destruir al demonio (paritranaya sadhunam vinasaya ca duskrtam). El Señor Nrsimhadeva, por ejemplo, advino para proteger a Su devoto. Ciertamente, pasatiempos como el de Nrsimhadeva no tienen por objeto suscitar el temor de los devotos; sin embargo, los devotos, debido a su sencillez y a su fe, sentían temor de la feroz encarnación del Señor. Ésa es la razón de que en la siguiente oración Prahlada Maharaja pida al Señor que abandone Su ira.