kopāveśa-calad-gātraḥ
putraḿ hantuḿ mano dadhe
kṣiptvā paruṣayā vācā
prahrādam atad-arhaṇam
āhekṣamāṇaḥ pāpena
tiraścīnena cakṣuṣā
praśrayāvanataḿ dāntaḿ
baddhāñjalim avasthitam
sarpaḥ padāhata iva
śvasan prakṛti-dāruṇaḥ
kopa-āveśa — muy furioso; calat — temblar; gātraḥ — todo el cuerpo; putram — a su hijo; hantum — matar; manaḥ — mente; dadhe — fijó; kṣiptvā — reñir; paruṣayā — con muy ásperas; vācā — palabras; prahrādam — a Prahlāda Mahārāja; a-tat-arhaṇam — que no merecía ser castigado (debido a su carácter noble y su tierna edad); āha — dijo; īkṣamāṇaḥ — mirándole con ira; pāpena — debido a sus actividades pecaminosas; tiraścīnena — malvados; cakṣuṣā — con ojos; praśraya- avanatam — muy amable y manso; dāntam — muy contenido; baddha-añjalim — con las manos juntas; avasthitam — situado; sarpaḥ — una serpiente; pada- āhataḥ — al ser pisada; iva — como; śvasan — siseando; prakṛti — por naturaleza; dāruṇaḥ — muy malvado.
Quien falte al respeto a un devoto elevado y autorizado será castigado por las leyes de la naturaleza. La duración de su vida disminuirá, y perderá las bendiciones de sus superiores y los resultados de sus actividades piadosas. Hiranyakasipu, por ejemplo, con el enorme poder que había alcanzado en el mundo material, pudo conquistar la práctica totalidad de los sistemas planetarios del universo, incluyendo los planetas celestiales (Svargaloka). Pero ahora, por maltratar a un vaisnava de la talla de Prahlada Maharaja, todos los resultados de su tapasya disminuyeron. Como se afirma en el Srimad-Bhagavatam (10.4.46):
ayuh sriyam yaso dharmam
lokan asisa eva ca
hanti sreyamsi sarvani
pumso mahad-atikramah
«Quien trata mal a las grandes almas echa a perder la duración de su vida, su opulencia, su reputación, sus prácticas religiosas, sus propiedades y su buena fortuna».