नान्तर्बहिर्दिवा नक्तमन्यस्मादपि चायुधैः ।
न भूमौ नाम्बरे मृत्युर्न नरैर्न मृगैरपि ॥३६॥

nāntar bahir divā naktam

anyasmād api cāyudhaiḥ

na bhūmau nāmbare mṛtyur

na narair na mṛgair api

na — no; antaḥ — dentro (del palacio o de casa); bahiḥ — fuera de casa; divā — durante el día; naktam — durante la noche; anyasmāt — de cualesquiera otros aparte de Brahmā; api — incluso; ca — también; ayudhaiḥ — con ninguna de las armas que se usan en el mundo material; na — ni; bhūmau — en el suelo; na — ni; ambare — en el cielo; mṛtyuḥ — muerte; na — no; naraiḥ — por ningún hombre; na — no; mṛgaiḥ — por ningún animal; api — también.


Texto

Concédeme que no muera ni dentro ni fuera de ninguna casa, ni de día ni de noche, ni en el suelo ni en el cielo. Concédeme que ningún ser que tú no hayas creado pueda matarme; que ningún arma, ningún ser humano y ningún animal me cause la muerte.

Significado

Hiranyakasipu tenía mucho miedo de que Visnu Se convirtiese en animal para matarle, pues su hermano había muerto en manos de Visnu cuando el Señor tomó forma de jabalí. Por eso tuvo la precaución de protegerse contra todo tipo de animales. Pero Visnu podía matarle incluso sin tomar forma de animal; podía lanzarle Su cakra Sudarsana, que puede ir a todas partes sin que el Señor esté físicamente presente. Debido a ello, Hiranyakasipu tuvo la precaución de protegerse contra todo tipo de armas. Se protegió contra todas las formas de tiempo, espacio y lugar, porque temía que alguien pudiera matarle en otras tierras. Como hay muchos planetas, superiores e inferiores, oró pidiendo la bendición de no ser matado por ningún habitante de esos planetas. Hay tres deidades originales, Brahma, Visnu y Mahesvara. Hiranyakasipu sabía que Brahma no iba a matarle, pero también quería esa misma seguridad con respecto al Señor Visnu y al Señor Siva, de manera que oró pidiendo esa bendición. Hiranyakasipu consideró entonces que estaba seguro y protegido, y que ninguna entidad viviente del universo podría causarle la muerte de ninguna forma. También tuvo la prudencia de protegerse de la muerte natural, que podría venirle dentro o fuera de su casa.