yāval lińgānvito hy ātmā
tāvat karma-nibandhanam
tato viparyayaḥ kleśo
māyā-yogo 'nuvartate
yÄvat — mientras; liá¹…ga-anvitaḥ — cubierta por el cuerpo sutil; hi — en verdad; ÄtmÄ â€” el alma; tÄvat — mientras; karma — de actividades fruitivas; nibandhanam — cautiverio; tataḥ — de esos; viparyayaḥ — a la inversa (identificar erróneamente el cuerpo con el ser); kleÅ›aḥ — miserias; mÄyÄ-yogaḥ — una fuerte relación con la energÃa ilusoria, o energÃa externa; anuvartate — sigue.
La entidad viviente está atada por el cuerpo sutil, compuesto por la mente, la inteligencia y el ego falso. Debido a ello, en el momento de la muerte, la disposición de la mente se convierte en causa del siguiente cuerpo, como se confirma en la Bhagavad-gita (8.6): yam yam vapi smaran bhavam tyajaty ante kalevaram: En el momento de la muerte, la mente establece los criterios para que el alma espiritual sea llevada a otro tipo de cuerpo. Cuando la entidad viviente resiste los dictados de la mente y la ocupa en el servicio amoroso del Señor, la mente pierde el poder de degradarle. Todos los seres humanos tienen, por lo tanto, el deber de mantener la mente siempre absorta en los pies de loto del Señor (sa vai manah krsna-padaravindayoh). Cuando la mente se absorbe en los pies de loto de Krsna, la inteligencia se purifica, y a partir de entonces ésta recibe inspiración de la Superalma (dadami buddhi-yogam tam). De ese modo, la entidad viviente progresa hacia la liberación del cautiverio material. El alma individual está sujeta a las leyes de la actividad fruitiva, pero la Superalma, Paramatma, no se ve afectada por las actividades fruitivas del alma individual. Como se confirma en el Upanisad védico, en el cuerpo viven Paramatma y la jivatma, que se comparan a dos pájaros. La jivatma disfruta o sufre comiendo los frutos de las actividades del cuerpo, pero Paramatma, que está libre de ese cautiverio, es el testigo que sanciona las actividades del alma individual según los deseos que ésta tenga.