bhūtendriya-mano-lińgān
dehān uccāvacān vibhuḥ
bhajaty utsṛjati hy anyas
tac cāpi svena tejasā
bhÅ«ta — por los cinco elementos materiales; indriya — los diez sentidos; manaḥ — y la mente; liá¹…gÄn — caracterizados; dehÄn — cuerpos materiales densos; ucca- avacÄn — superiores o inferiores; vibhuḥ — el alma individual, que es el señor del cuerpo y los sentidos; bhajati — obtiene; utsá¹›jati — abandona; hi — en verdad; anyaḥ — siendo diferente; tat — eso; ca — también; api — en verdad; svena — por su propio; tejasÄ â€” poder de conocimiento avanzado.
El alma condicionada tiene conocimiento, y si desea dedicar por entero sus cuerpos denso y sutil al verdadero progreso en la vida, puede hacerlo. Por esa razón, en este verso se dice que puede valerse de su elevada inteligencia (svena tejasa), del poder superior del conocimiento superior que se obtiene de la fuente correcta - el maestro espiritual o acarya - , para con ello abandonar la vida condicionada en un cuerpo material y regresar al hogar, de vuelta a Dios. Sin embargo, si lo que desea es permanecer en la oscuridad del mundo material, también puede hacerlo. Esto lo confirma el Señor en la Bhagavad-gita (9.25) con las siguientes palabras:
yanti deva-vrata devan
pit&rn yanti pitr-vratah
bhutani yanti bhutejya
yanti mad-yajino 'pi mam
«Los que adoren a los semidioses nacerán entre los semidioses; los que adoren a los antepasados irán a los antepasados; los que adoren a los fantasmas y espÃritus nacerán entre esos seres; y los que Me adoren a Mà vivirán conmigo».
El cuerpo humano es una forma de vida muy valiosa. Puede emplearse para ascender a los sistemas planetarios superiores o a Pitrloka, o bien para permanecer en este sistema planetario inferior; también, si se intenta, se puede ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Esa potencia la da la Suprema Personalidad de Dios en la forma de Superalma: mattah smrtir jñanam apohanam ca: «De Mà vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido». Quien tenga el deseo de recibir conocimiento verdadero de la Suprema Personalidad de Dios, puede liberarse del cautiverio que le obliga a aceptar sucesivos cuerpos materiales. Si alguien emprende el sendero del servicio devocional del Señor y se entrega a Él, el Señor está dispuesto a señalarle las directrices para ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios; sin embargo, el necio que desee seguir en la oscuridad, puede continuar su vida en la existencia material.