tato 'rcāyāḿ hariḿ kecit
saḿśraddhāya saparyayā
upāsata upāstāpi
nārthadā puruṣa-dviṣām
tataḥ — a continuación; arcÄyÄm — a la Deidad; harim — que es la Suprema Personalidad de Dios (la forma del Señor es idéntica al Señor); kecit — alguien; saá¹Å›raddhÄya — con gran fe; saparyayÄ â€” y con los artÃculos requeridos; upÄsate — adora; upÄstÄ api — aunque adorando a la Deidad (con fe y regularidad); na — no; artha-dÄ â€” beneficioso; puruá¹£a-dviá¹£Äm — para quienes envidian al Señor Viṣṇu y a Sus devotos.
La adoración de la Deidad se destina especialmente a la purificación de los devotos neófitos. Sin embargo, la verdad es que la prédica es más importante. En la Bhagavad-gita (18.69), se dice: na ca tasman manusyesu kascin me priya-krttamah: Quien desee ser reconocido por la Suprema Personalidad de Dios, debe predicar las glorias del Señor. Por lo tanto, el adorador de la Deidad debe ser sumamente respetuoso con los predicadores; de lo contrario, su adoración de la Deidad no le permitirá elevarse por encima del nivel más bajo de devoción.