yatra yatra harer arcā
sa deśaḥ śreyasāḿ padam
yatra gańgādayo nadyaḥ
purāṇeṣu ca viśrutāḥ
yatra yatra — allí donde; hareḥ — de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa; arcā — se adora a la Deidad; saḥ — ese; deśaḥ — lugar, país o vecindario; śreyasām — de todo lo auspicioso; padam — el lugar; yatra — allí donde; gaṅgā-ādayaḥ — como el Ganges, el Yamunā, el Narmadā y el Kāverī; nadyaḥ — ríos sagrados; purāṇeṣu — en los Purāṇas (Escrituras védicas complementarias); ca — también; viśrutāḥ — son famosos.
Son muchos los ateos que están en contra de la adoración de la Deidad de la Suprema Personalidad de Dios en el templo. Sin embargo, en este verso se afirma con plena autoridad que todo lugar en que se adore a la Deidad es trascendental; no pertenece al mundo material. También se dice en las Escrituras que en los bosques predomina la modalidad de la bondad; por esa razón, a quienes desean cultivar la vida espiritual se les aconseja ir al bosque (vanam gato yad dharim asrayeta). Sin embargo, nadie debe ir al bosque para, simplemente, vivir como un mono. Los monos y otros animales salvajes también viven en el bosque, pero la persona que se retira al bosque para dedicarse al cultivo espiritual debe aceptar como refugio los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios (vanam gato yad dharim asrayeta). No hay que limitarse a ir al bosque, sino que hay que refugiarse en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. En esta era, por lo tanto, como es imposible el cultivo espiritual en el bosque, se nos recomienda vivir como devotos formando parte de la comunidad de un templo, para así adorar regularmente a la Deidad, seguir los principios regulativos y hacer que el lugar sea como Vaikuntha. Es cierto que en el bosque reina la bondad, mientras que en los pueblos y ciudades predomina la pasión, y en los burdeles, hoteles y restaurantes, la ignorancia, pero quien forma parte de la comunidad de un templo vive en Vaikuntha. Por eso este verso dice: sreyasam padam: «Es el mejor lugar, el más auspicioso».
En muchas partes del mundo estamos creando comunidades para que sirvan de refugio a los devotos y para adorar a la Deidad en el templo. Sólo los devotos pueden adorar a la Deidad. Quienes adoran en el templo, pero no saben dar la debida importancia a los devotos, son devotos de tercera categoría, kanistha- adhikaris que se encuentran en el nivel más bajo de la vida espiritual. Como se dice en el Srimad-Bhagavatam (11.2.47):
arcayam eva haraye
pujam yah sraddhayehate
na tad-bhaktesu canyesu
sa bhaktah prakrtah smrtah
«La persona que adora a la Deidad del templo con mucha fe, pero no sabe relacionarse con los devotos ni con la gente en general, es un prakrta-bhakta o kanistha-adhikari». Por lo tanto, en el templo debe haber una Deidad del Señor, a quien deben adorar los devotos. Esa combinación de los devotos y la Deidad da lugar a un enclave trascendental de primera categoría.
Aparte de esto, la casa del devoto grhastha que adora a la salagrama-sila o a la forma de la Deidad también es un lugar muy sagrado. Por esa razón, en todos los hogares de las tres clases superiores - brahmanas, ksatriyas y vaisyas - existía la tradición de adorar a la salagrama-sila, o a una pequeña Deidad de Radha- Krsna o Sita-Rama. De ese modo, todo se volvía auspicioso. Sin embargo, en la actualidad se ha abandonado la adoración de la Deidad. Los hombres se han modernizado, de modo que incurren en todo tipo de actividades pecaminosas; en consecuencia, son muy desdichados.
En la civilización védica, por lo tanto, los lugares de peregrinaje se consideran muy sagrados; todavía existen miles de lugares sagrados, como Jagannatha Puri, Vrndavana, Hardwar, Ramesvara, Prayaga y Mathura. La India es el lugar idóneo para la adoración y el cultivo de la vida espiritual. El movimiento para la conciencia de Krsna invita a todo el mundo, sin discriminación de casta o credo, a visitar sus centros para dedicarse al cultivo perfecto de la vida espiritual.