nānyathā te 'khila-guro
ghaṭeta karuṇātmanaḥ
yas ta āśiṣa āśāste
na sa bhṛtyaḥ sa vai vaṇik
na — no; anyathā — de otra manera; te — de Ti; akhila-guro — ¡oh, instructor de la creación entera!; ghaṭeta — eso puede suceder; karuṇā-ātmanaḥ — la Persona Suprema, que es sumamente bondadoso con Sus devotos; yaḥ — toda persona que; te — de Ti; āśiṣaḥ — beneficios materiales; āśāste — desea (a cambio de servirte); na — no; saḥ — esa persona; bhṛtyaḥ — un servidor; saḥ — esa persona; vai — en verdad; vaṇik — un comerciante (que desea beneficios materiales de sus negocios).
A veces vemos personas que acuden a un devoto o a un templo del Señor en busca de beneficios materiales. En este verso, a esas personas se las califica de comerciantes. La Bhagavad-gita habla de arto jijñasur artharthi. La palabra arta se refiere a una persona con padecimientos físicos, y artharth es el que necesita dinero. Esas personas se ven obligadas a acudir a la Suprema Personalidad de Dios para aliviar sus sufrimientos o conseguir algo de dinero mediante la bendición del Señor. En la Bhagavad-gita se las califica de sukrti, personas piadosas, ya que, en su estado de sufrimiento o de necesidad económica, han acudido al Señor Supremo. Sólo la persona que es piadosa puede acudir a la Suprema Personalidad de Dios para recibir algún beneficio material; sin embargo, aquel cuyo interés es obtener beneficios materiales no puede ser un devoto puro. Las opulencias materiales que el devoto puro pueda recibir no se deben a sus actividades piadosas, sino que son para el servicio del Señor. Quien se ocupa en servicio devocional es, de modo natural, piadoso. El devoto puro es anyabhilasita-sunyam. No desea ganancias materiales; además, el Señor tampoco le induce a obtener esa clase de beneficios materiales. Cuando un devoto necesita algo, la Suprema Personalidad de Dios se lo da (yoga-ksemam vahamy aham).
A veces los materialistas van a un templo a ofrecer flores y frutas al Señor, porque han aprendido en la Bhagavad-gita que el Señor acepta las flores y las frutas que el devoto Le ofrece. En la Bhagavad-gita (9.26), el Señor explica:
patram puspam phalam toyam
yo me bhaktya prayacchati
tad aham bhakty-upahrtam
asnami prayatatmanah
«Si alguien Me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, fruta o agua, Yo lo aceptaré». De este modo, la persona de mentalidad mercantil piensa que es buen negocio ofrecer un poco de fruta y agua, si, por ese simple gesto, puede obtener algún beneficio material, como una cantidad sustancial de dinero. A esas personas no se las considera devotos puros. Como sus deseos no están purificados, siguen siendo comerciantes, aunque vayan a los templos para que todo el mundo diga que son devotos. Sarvopadhi-vinirmuktam tat-paratvena nirmalam: Sólo el que está completamente libre de deseos materiales puede purificarse, y sólo en ese estado purificado se puede ofrecer servicio al Señor. Hrsikena hrsikesa-sevanam bhaktir ucyate. Ése es el nivel de la devoción pura.