yaḥ paraḿ raḿhasaḥ sākṣāt
tri-guṇāj jīva-saḿjñitāt
bhagavantaḿ vāsudevaḿ
prapannaḥ sa priyo hi me
yaḥ — todo el que; param — trascendental; raṁhasaḥ — del controlador; sākṣāt — directamente; tri-guṇāt — de las tres modalidades de la naturaleza material; jīva-saṁjñitāt — entidades vivientes que reciben el nombre de jīvas; bhagavantam — a la Suprema Personalidad de Dios; vāsudevam — a Kṛṣṇa; prapannaḥ — entregado; saḥ — él; priyaḥ — muy querido; hi — indudablemente; me — de mí.
Ahora el Señor Siva explica la razón por la cual se ha presentado personalmente ante los príncipes. Lo ha hecho porque los príncipes son devotos del Señor Krsna. Como se afirma en la Bhagavad-gita (7.19):
bahunam janmanam ante
jñanavan mam prapadyate
vasudevah sarvam iti
sa mahatma sudurlabhah
«Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que verdaderamente posee conocimiento se rinde a Mí, sabiendo que Yo soy la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Esa gran alma es muy difícil de encontrar».
Los hombres comunes muy rara vez ven al Señor Siva; de la misma manera, tampoco es frecuente ver a una persona completamente entregada a Vasudeva, Krsna, pues ese tipo de personas completamente entregadas al Señor Supremo son muy difíciles de encontrar (sa mahatma sudurlabhah). De modo que el Señor Siva fue especialmente a ver a los Pracetas porque ellos se habían entregado por completo a la Suprema Personalidad de Dios, Vasudeva. A Vasudeva se Le menciona también al principio del Srimad-Bhagavatam, en el mantra om namo bhagavate vasudevaya. Puesto que Vasudeva es la verdad suprema, el Señor Siva proclama abiertamente que el devoto del Señor Vasudeva, que se ha entregado al Señor Krsna, le es muy querido. El Señor Vasudeva, Krsna, es digno de la adoración, no sólo de las entidades vivientes comunes, sino también de semidioses como el Señor Siva, el Señor Brahma, etc. Yam brahma-varunendra-rudra-marutah stuvanti divyaih stavaih (Bhag. 12.13.1). Krsna recibe la adoración del Señor Brahma, del Señor Siva, de Varuna, de Indra, de Candra y de todos los demás semidioses. Lo mismo ocurre con el devoto. En verdad, aquel que emprende el sendero de conciencia de Krsna, de inmediato les es muy querido a todos los que están descubriendo y comenzando a entender la realidad del proceso de conciencia de Krsna. De manera similar, también los semidioses tratan de averiguar quién se ha entregado verdaderamente al Señor Vasudeva. Debido a que los príncipes Pracetas se habían entregado a Vasudeva, el Señor Siva se complació en salir a su encuentro.
En la Bhagavad-gita se explica que el Señor Vasudeva, Krsna, es Purusottama. Él es el verdadero disfrutador (purusa), y también el Supremo (uttama). Él es el disfrutador de todo, tanto de prakrti como de purusa. Bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material, la entidad viviente trata de dominar la naturaleza material, pero en realidad no es el purusa (disfrutador), sino que es prakrti, como se explica en la Bhagavad-gita (7.5): apareyam itas tv anyam prakrtim viddhi me param. Así pues, la jiva, la entidad viviente, en realidad es prakrti, energía marginal del Señor Supremo. Cuando está en contacto con la energía material, trata de enseñorearse de la naturaleza material. Esto también se confirma en la Bhagavad-gita (15.7):
mamaivamso jiva-loke
jiva-bhutah sanatanah
manah-sasthanindriyani
prakrti-sthani karsati
«Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas. Debido a la vida condicionada, sostienen una lucha muy dura con los seis sentidos, entre los que se incluye la mente».
En su esfuerzo por dominar la naturaleza material, lo único que hace la entidad viviente es luchar por la existencia. En verdad, lucha con tanto ahínco por disfrutar que ni siquiera puede disfrutar de los recursos materiales. Por esa razón, a veces recibe el nombre de prakrti o jiva, pues está situada en la potencia marginal. Bajo la cubierta de las tres modalidades de la naturaleza material, la entidad viviente recibe el nombre de jiva-samjñita. Hay dos tipos de entidades vivientes: unas son ksara, y las otras son aksara. Ksara se refiere a aquellas que han caído y han quedado condicionadas, y aksara se refiere a las que no están condicionadas. La gran mayoría de las entidades vivientes viven en el mundo espiritual y se dice que son aksara. Están situadas en la posición de Brahman, de existencia espiritual pura. Son distintas de las que han quedado condicionadas bajo las tres modalidades de la naturaleza material.
En la Bhagavad-gita (15.18) se explica que el Señor Krsna, Vasudeva, que está por encima de ksara y de aksara, es Purusottama. Aunque los impersonalistas digan que Vasudeva es el Brahman impersonal, en realidad el Brahman impersonal está subordinado a Krsna, como se confirma también en la Bhagavad-gita (14.27): brahmano hi pratisthaham. En la Brahma-samhita (5.40) también se confirma que Krsna es la fuente del Brahman impersonal: yasya prabha prabhavato jagadanda-koti. El Brahman impersonal no es otra cosa que la refulgencia de Krsna, es decir, los rayos que emanan de Su cuerpo, y en esos rayos de Su cuerpo flotan infinitos universos. Así pues, Krsna, Vasudeva, es el Señor Supremo en todo aspecto, y el Señor Siva se siente muy satisfecho con aquellos que se han entregado por completo a Él. Tal como indica Krsna en el última capítulo de la Bhagavad-gita (18.66), lo que Él desea es entrega completa: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja.
La palabra saksat, que significa «directamente», es muy significativa. Hay muchos supuestos devotos, pero en realidad son simples karmis o jñanis, pues no son directamente devotos del Señor Krsna. Los karmis a veces ofrecen los resultados de sus actividades al Señor Vasudeva; esa ofrenda se denomina karmarpanam, y se considera actividad fruitiva, pues para los karmis el Señor Visnu es un semidiós, como el Señor Siva y el Señor Brahma. Apoyándose en esa consideración de que el Señor Visnu está al mismo nivel que los semidioses, sostienen que entregarse a los semidioses y entregarse a Vasudeva es lo mismo. Esa tesis queda negada con este verso, porque, si fuese cierta, el Señor Siva habría dicho que entregarse a él es lo mismo que entregarse al Señor Vasudeva, a Visnu o a Brahma. Sin embargo, no es eso lo que dice, pues en el verso se expresa sin ningún tipo de reservas que el Señor Siva se entrega a Vasudeva, y que siente un gran afecto por las personas que se han entregado a Vasudeva. La conclusión es que el Señor Siva no siente un afecto especial por sus propios devotos, mientras que los devotos del Señor Krsna le son muy queridos.