Texto* 1: El gran sabio Maitreya dijo: Mi querido Vidura, con su ira ya calmada, Dhruva Maharaja dejó definitivamente de matar yaksas. Al conocer la noticia, Kuvera, el muy bendito tesorero de los semidioses, se presentó ante él, y le habló mientras recibÃa la adoración de los yaksas, kinnaras y caranas; Dhruva Maharaja permaneció de pie ante él con las manos juntas.
Texto* 2: Kuvera, el tesorero de los semidioses, dijo: ¡Oh, intachable hijo de ksatriya!, me alegra mucho que hayas seguido la instrucción de tu abuelo y hayas abandonado tus sentimientos de enemistad, que son muy difÃciles de eliminar. Estoy muy complacido contigo.
Texto 3: En realidad, ni tú has matado a los yaksas, ni ellos han matado a tu hermano, pues en última instancia la causa de la generación y la aniquilación es el Señor Supremo en Su aspecto de tiempo eterno.
Texto 4: La identificación errónea de uno mismo y de los demás con «yo» y «tú», que se basa en el concepto corporal de la vida, es producto de la ignorancia. Ese concepto corporal es la causa del ciclo de nacimientos y muertes, y de que continuemos en la existencia material.
Texto 5: Mi querido Dhruva, acércate. Que el Señor siempre te bendiga con buena fortuna. La Suprema Personalidad de Dios, que está más allá de la percepción de nuestros sentidos, es la Superalma de todas las entidades vivientes, de modo que todas las entidades vivientes son una, sin diferencias. Empieza, por lo tanto, a ofrecer servicio a la forma trascendental del Señor, que es el refugio supremo de todas las entidades vivientes.
Texto 6: Ocúpate por entero en el servicio devocional del Señor, pues sólo Él puede liberarnos de este enredo de la existencia materialista. El Señor, aunque está unido a Su potencia material, está apartado de sus actividades. Todo lo que ocurre en el mundo material se debe a la potencia inconcebible de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 7: Mi querido Dhruva Maharaja, hijo de Maharaja Uttanapada, hemos oÃdo que te ocupas constantemente en el servicio amoroso trascendental de la Suprema Personalidad de Dios, a quien se conoce por Su ombligo de loto. Por lo tanto, eres digno de todas nuestras bendiciones. De modo que, por favor, no dudes en pedirme la bendición que más desees.
Texto 8: El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, ante el ruego de Kuvera, el Yaksaraja [rey de los yaksas], que le pidió que aceptase una bendición, Dhruva Maharaja, el muy excelso devoto puro, que era un rey inteligente y reflexivo, pidió tener una fe inquebrantable en la Suprema Personalidad de Dios y el poder de recordarle siempre, pues quien tiene esto puede atravesar con gran facilidad el océano de la nesciencia, que para otros es muy difÃcil de cruzar.
Texto 9: El hijo de Idavida, el Señor Kuvera, estaba muy complacido, y con gran alegrÃa concedió a Dhruva Maharaja la bendición deseada. Después desapareció de su presencia, y Dhruva Maharaja regresó a la capital de su reino.
Texto 10: Durante el tiempo que permaneció en su hogar, Dhruva Maharaja celebró muchas grandes ceremonias de sacrificio para complacer a la Suprema Personalidad de Dios, el disfrutador de todos los sacrificios. Esos ceremoniales prescritos están especialmente destinados a complacer al Señor Visnu, que es el objetivo de todos esos sacrificios y quien concede las bendiciones que de ellos se derivan.
Texto 11: Dhruva Maharaja ofreció servicio devocional al Supremo, el receptáculo de todo, con una fuerza que nunca decaÃa. Mientras ponÃa en práctica su servicio devocional al Señor, pudo ver que todo está situado solamente en Él, y que Él está situado en todas las entidades vivientes. El Señor recibe el nombre de Acyuta porque nunca falta a Su primer deber: la protección de Sus devotos.
Texto 12: Dhruva Maharaja estaba dotado con todas las cualidades divinas; era muy respetuoso con los devotos del Señor Supremo y muy bondadoso con los pobres e inocentes, y protegÃa los principios religiosos. Con todas esas virtudes, se le consideraba el padre directo de todos los ciudadanos.
Texto 13: Dhruva Maharaja gobernó este planeta durante treinta y seis mil años; disfrutando, disminuyó las reacciones de las actividades piadosas, y practicando austeridades, disminuyó las reacciones no auspiciosas.
Texto 14: La gran alma Dhruva Maharaja, que tenÃa pleno dominio de sà mismo, pasó de ese modo muchÃsimos años, en los que llev a cabo de modo favorable tres tipos de actividades mundanas, a saber: la religiosidad, el crecimiento económico, y la satisfacción de todos los deseos materiales. Después, puso a su hijo a cargo del trono real.
Texto 15: Srila Dhruva Maharaja percibió que esta manifestación cósmica confunde a las entidades vivientes como un sueño o una fantasmagorÃa, pues es creación de la ilusoria energÃa externa del Señor Supremo.
Texto 16: De esta forma, Dhruva Maharaja, por último, dejó su reino, que se extendÃa por toda la Tierra y tenÃa por lÃmites los grandes océanos. Consideró que su cuerpo, sus esposas, sus hijos, sus amigos, su ejército, sus grandes tesoros y sus muy confortables palacios, con sus jardines idóneos para el disfrute, eran creaciones de la energÃa ilusoria. Cuando llegó el momento, se retiró al bosque de Badarikasrama, en los Himalayas.
Texto 17: En Badarikasrama, los sentidos de Dhruva Maharaja se purificaron por completo, pues solÃa bañarse en aquellas aguas purificadas, que eran tan claras como el cristal. Dispuso un lugar para sentarse, y mediante la práctica del yoga controló el proceso respiratorio y el aire de la vida; de este modo, retrajo por completo sus sentidos. Después concentró su mente en la forma arca-vigraha del Señor, que es la réplica exacta del Señor, y meditando en Él, entró en trance total.
Texto 18: Debido a la bienaventuranza trascendental, de sus ojos fluÃan lágrimas sin cesar, se le derretÃa el corazón, le temblaba todo el cuerpo, y los vellos del cuerpo se le erizaban. Con estas transformaciones, en el trance del servicio devocional, Dhruva Maharaja olvidó por completo su existencia fÃsica y de inmediato se liberó del cautiverio material.
Texto 19: Tan pronto como se manifestaron las señales de su liberación, vio que del cielo descendÃa un hermoso avión. Era como si descendiese la Luna llena, iluminando con su brillo las diez direcciones.
Texto 20: Dhruva Maharaja vio que en el avión venÃan dos sirvientes muy hermosos del Señor Visnu. TenÃan cuatro brazos, y su lustre corporal era negruzco; eran muy jóvenes, y sus ojos eran como flores de loto rojizas. Portaban una maza y venÃan vestidos con ropas muy atractivas y adornados con un almete, collares, brazaletes y pendientes.
Texto 21: Al ver que aquellas personalidades extraordinarias eran sirvientes directos de la Suprema Personalidad de Dios, Dhruva Maharaja se puso de pie inmediatamente, pero en su desconcierto, actuó con tanta precipitación que olvidó la manera correcta de recibirles, de manera que simplemente ofreció reverencias con las manos juntas, y cantó y glorificó los santos nombres del Señor.
Texto 22: Dhruva Maharaja estaba siempre absorto pensando en los pies de loto del Señor Krsna. Su corazón estaba pleno de Krsna. Cuando los dos sirvientes de confianza del Señor Supremo, cuyos nombres eran Nanda y Sunanda, se acercaron a él con un rostro feliz y sonriente, Dhruva les recibió de pie con las manos juntas, inclinando humildemente la cabeza. Ellos se dirigieron entonces a él con las siguientes palabras.
Texto 23: Nanda y Sunanda, los dos sirvientes de confianza del Señor Visnu, dijeron: Querido rey, te deseamos toda buena fortuna. Por favor, escucha con atención lo que vamos a decir. Cuando sólo tenÃas cinco años, te sometiste a rigurosas austeridades, con las cuales lograste satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 24: Somos representantes de la Suprema Personalidad de Dios, el creador de todo el universo, que lleva en Su mano el arco Sará¹…ga. Se nos ha encomendado la misión especÃfica de llevarte al mundo espiritual.
Texto 25: Es muy difÃcil alcanzar Visnuloka, pero tú, con tu austeridad, lo has logrado. Es una posición que ni siquiera los grandes rsis y semidioses pueden alcanzar. Para poder ver esa morada suprema [el planeta de Visnu], el Sol, la Luna y todos los demás planetas, estrellas, casas lunares y sistemas solares giran a su alrededor. Ahora ven, por favor; sé bienvenido.
Texto 26: Querido rey Dhruva, ni tus antepasados ni ninguna otra persona alcanzaron nunca ese planeta trascendental antes que tú. El planeta Visnuloka, que es la residencia personal de Visnu, es el más elevado de todos. Es digno de la adoración de los habitantes de todos los demás planetas del universo. Por favor, ven con nosotros y vive en él eternamente.
Texto 27: ¡Oh, inmortal!, la Suprema Personalidad de Dios, el lÃder de todas las entidades vivientes, a quien se adora con plegarias selectas, ha enviado este avión excepcional. Ciertamente, tú eres digno de subir a este avión.
Texto 28: El gran sabio Maitreya continuó: La Suprema Personalidad de Dios sentÃa un gran afecto por Maharaja Dhruva. Éste, después de escuchar las dulces palabras de los principales sirvientes del Señor en el planeta Vaikuntha, inmediatamente hizo sus abluciones sagradas, se vistió y se puso los adornos adecuados; después de ejecutar todos sus deberes espirituales diarios, ofreció sus respetuosas reverencias a los sabios allà presentes, y aceptó sus bendiciones.
Texto 29: Antes de subir al avión, Dhruva Maharaja lo adoró y caminó dando vueltas alrededor de él, y ofreció también sus reverencias a los sirvientes directos de Visnu. Mientras tanto, se habÃa vuelto tan brillante y luminoso como el oro fundido. Asà pues, estaba perfectamente preparado para subir al aeroplano trascendental.
Texto 30: Cuando trataba de subirse al avión trascendental, Dhruva Maharaja vio que la personificación de la muerte se dirigÃa hacia él. Sin preocuparse por ella, aprovechó la oportunidad, y, poniendo los pies en la cabeza de la muerte, subió al avión, que era tan grande como una casa.
Texto* 31: En ese momento, desde el cielo se oyó el resonar de tambores y timbales; los gandharvas más eminentes comenzaron a cantar, y otros semidioses derramaron flores, como torrentes de lluvia, sobre Dhruva Maharaja.
Texto 32: Dhruva se habÃa sentado ya en el aeroplano trascendental, que estaba a punto de despegar, cuando se acordó de Suniti, su pobre madre. Se dijo: «¿Cómo voy a ir solo al planeta Vaikuntha, dejando aquà a mi pobre madre?».
Texto 33: Los grandes sirvientes de Vaikunthaloka, Nanda y Sunanda, adivinando el pensamiento de Dhruva Maharaja, le mostraron que su madre, Suniti, venÃa en otro avión rumbo al mismo destino.
Texto 34: Mientras atravesaba el espacio exterior, Dhruva Maharaja vio uno tras otro todos los planetas del sistema solar; en el trayecto vio a todos los semidioses, que desde sus aviones derramaban lluvias de flores sobre él.
Texto 35: De este modo, Dhruva Maharaja se elevó por encima de los siete sistemas planetarios de los grandes sabios conocidos con el nombre de saptarsi. Más allá de esa región, alcanzó la morada trascendental de vida permanente en el planeta donde vive el Señor Visnu.
Texto 36: Los planetas Vaikuntha tienen luz propia, y el reflejo de su refulgencia es la única causa de la luz emitida por los planetas luminosos del mundo material. A ellos no pueden llegar los que no son misericordiosos con las demás entidades vivientes. Sólo las personas que trabajan sin interrupción por el bienestar de las demás entidades vivientes pueden llegar a ellos.
Texto 37: Las personas que son pacÃficas, equilibradas, limpias, puras y conocedoras del arte de complacer a todas las demás entidades vivientes, cultivan solamente la amistad de los devotos del Señor; sólo ellas pueden alcanzar con gran facilidad la perfección que consiste en ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.
Texto 38: De esta manera, el glorioso hijo de Maharaja Uttanapada, Dhruva Maharaja, plenamente consciente de Krsna, alcanzó la cúspide de los tres niveles de sistemas planetarios.
Texto 39: El santo Maitreya continuó: Mi querido Vidura, descendiente de Kuru, tal como un grupo de bueyes da vueltas alrededor de un poste central dejándolo siempre a su derecha, todos los astros luminosos del espacio universal giran ininterrumpidamente en torno a la morada de Dhruva Maharaja con gran fuerza y velocidad.
Texto 40: Después de contemplar las glorias de Dhruva Maharaja, el gran sabio Narada, tocando su vina, fue al recinto de sacrificio de los Pracetas, donde cantó, lleno de felicidad, los siguientes tres versos.
Texto 41: El gran sabio Narada dijo: La sola influencia de su avance espiritual y del poder de su austeridad hizo que Dhruva Maharaja, el hijo de Suniti, mujer consagrada por entero a su esposo, lograse una posición gloriosa. Ni siquiera los que se dicen vedantistas, los seguidores estrictos de los principios védicos, pueden alcanzar esa posición, y mucho menos los seres humanos corrientes.
Texto 42: El gran sabio Narada continuó: He aquà que Dhruva Maharaja, afligido por las ásperas palabras de su madrastra, se marchó al bosque cuando sólo tenÃa cinco años de edad, y bajo mi guÃa, se sometió a austeridades. Aunque la Suprema Personalidad de Dios es inconquistable, Dhruva Maharaja Le derrotó con las cualidades especÃficas con que cuentan los devotos del Señor.
Texto 43: Dhruva Maharaja alcanzó una posición gloriosa cuando tenÃa sólo cinco o seis años, después de someterse a austeridades durante seis meses. ¡Ay! un gran ksatriya no puede alcanzar esa posición ni siquiera después de muchÃsimos años de austeridades.
Texto 44: El gran sabio Maitreya continuó: Mi querido Vidura, he contestado con gran detalle a todas tus preguntas acerca del gran prestigio y carácter de Dhruva Maharaja. Grandes devotos y personas santas se complacen en escuchar acerca de Dhruva Maharaja.
Texto 45: Quien escuche la narración de la vida de Dhruva Maharaja puede ver satisfechos sus deseos de riqueza, fama y larga vida. Es tan auspiciosa que el simple hecho de escucharla puede elevarnos hasta el planeta celestial, e incluso hasta Dhruvaloka, el planeta al que llegó Dhruva Maharaja. Los semidioses también se complacen, pues esta narración es tan gloriosa, y tiene tanto poder, que contrarresta los resultados de todos los pecados cometidos.
Texto 46: Todo el que escuche la narración de la vida de Dhruva Maharaja y que una y otra vez trate de entender, con fe y devoción, la pureza de su carácter, alcanza el plano de la devoción pura, y ejecuta servicio devocional puro. Con esas actividades puede atenuar la influencia de las tres condiciones miserables de la vida material.
Texto 47: Todo el que escuche esta narración de la vida de Dhruva Maharaja adquiere las mismas cualidades gloriosas que él. Todo el que desee grandeza, valor o influencia, tiene aquà el proceso para obtenerlas, y los hombres reflexivos que deseen adoración, encuentran aquà los medios adecuados.
Texto 48: El gran sabio Maitreya aconsejó: Por la mañana y por la tarde se debe cantar acerca del carácter y las actividades de Dhruva Maharaja. Esto debe hacerse con mucha atención y cuidado, en compañÃa de brahmanas o de otras personas nacidas por segunda vez.
Texto 49-50: Las personas que se han refugiado por completo en los pies de loto del Señor deben recitar esta narración de la vida de Dhruva Maharaja sin recibir remuneración alguna. Esa recitación se recomienda especialmente en los dÃas de Luna llena y Luna nueva, en el dÃa que sigue a ekadasi, en el momento de la aparición de la estrella Sravana, al final de un determinado tithi, con ocasión del vyatipata, a fin de mes, o en domingo. Por supuesto, debe recitarse ante un auditorio favorable. Cuando se hace de este modo, sin motivos profesionales, el recitador y su auditorio alcanzan la perfección.
Texto 51: La narración de la vida de Dhruva Maharaja constituye un conocimiento sublime para el logro de la inmortalidad. Puede encaminar hacia el sendero de la verdad a las personas que no son conscientes de la Verdad Absoluta. Aquellos que, por bondad trascendental, asumen la responsabilidad de actuar como maestros y protectores de las pobres entidades vivientes, se ganan de modo natural el interés y las bendiciones de los semidioses.
Texto 52: Las actividades trascendentales de Dhruva Maharaja gozan de fama en todo el mundo, y son muy puras. En su infancia, Dhruva Maharaja rechazó los juguetes, abandonó la protección que su madre le brindaba, y se refugió con seriedad en la Suprema Personalidad de Dios, Visnu. Mi querido Vidura, te lo he explicado todo en detalle; asà pues, doy por terminada esta narración.