mayā yathānūktam avādi te hareḥ
kṛtāvatārasya sumitra ceṣṭitam
yathā hiraṇyākṣa udāra-vikramo
mahā-mṛdhe krīḍanavan nirākṛtaḥ
mayā — por m¡; yathā — como; anūktam — dicho; avādi — fue explicado; te — a ti; hareṭ — de la Suprema Personalidad de Dios; kṛta-avatārasya — que adoptó la encarnación; sumitra — oh, querido Vidura!; ceṣṭitam — las actividades; yathāṭ — como; hiraṇyākṣaṭ — Hiraṇyākṣa; udāra — de muy gran alcance; vikramaṭṭ — destreza; mahā-mṛdhe — en un gran combate; krīḍana-vat — como un juguete; nirākṛtaṭ — fue muerto.
Aqu¡ el sabio Maitreya reconoce que ha explicado el episodio de la muerte de Hiranyaksa a manos de la Suprema Personalidad de Dios sin alterar la narración; no inventó nada ni añadió su interpretación, sino que explicó lo que hab¡a o¡do de su maestro espiritual. De este modo aceptó como genuino el sistema de parampara, es decir, recibir el mensaje trascendental en sucesión discipular. A menos que se haya recibido por medio de este proceso genuino de escuchar de un maestro espiritual, no puede tener validez la afirmación de un acarya o preceptor.
También se declara aqu¡ que, aunque el demonio Hiranyaksa ten¡a una destreza ilimitada, para el Señor no fue ms que un muñeco. Un niño rompe muchos muñecos sin realmente esforzarse. Del mismo modo, aunque un demonio pueda ser muy poderoso y extraordinario a los ojos de un hombre corriente del mundo material, para el Señor matar a un demonio de este tipo no supone dificultad. Puede matar a millones de demonios con la misma sencillez con que un niño juega con muñecos y los rompe.ṝ