एते वयं न्यासहरा रसौकसां
गतह्रियो गदया द्रावितास्ते ।
तिष्ठामहेऽथापि कथञ्चिदाजौ
स्थेयं क्व यामो बलिनोत्पाद्य वैरम् ॥११॥

ete vayaḿ nyāsa-harā rasaukasāḿ

gata-hriyo gadayā drāvitās te

tiṣṭhāmahe 'thāpi kathañcid ājau

stheyaḿ kva yāmo balinotpādya vairam

ete — Nosotros mismos; vayam — Nosotros; nyāsa — de la responsabilidad; harāង — ladrones; rasā-okasām — de los habitantes de Rasātala; gata-hriyaáž„ — desvergonzado; gadayā — por la maza; drāvitāង — perseguido; te — tuya; tiáčŁáč­hā-mahe — Nos vamos a quedar; atha api — sin embargo; kathañcit — de un modo u otro; ājau — en el campo de batalla; stheyam — debemos quedarnos; kva — dĂłnde; yāmaáž„ — podemos ir; balinā — con un enemigo poderoso; utpādya — habiendo forjado; vairam — enemistad.


Texto

Es verdad que hemos robado lo que estaba a cargo de los habitantes de Rasatala y perdido toda vergĂŒenza. Aunque Me golpee tu poderosa maza, voy a quedarme aquĂ­, en el agua, durante algĂșn tiempo, porque, habiĂ©ndome forjado la enemistad de un enemigo poderoso, no tengo ahora dĂłnde ir.

Significado

El demonio deberĂ­a haber sabido que no se puede echar a Dios de ningĂșn lugar, pues es omnipresente. Los demonios creen que sus posesiones les pertenecen, pero la realidad es que todo es propiedad de la Suprema Personalidad de Dios, que puede tomar lo que sea en el momento que desee.