tvaḿ pad-rathānāḿ kila yūthapādhipo
ghaṭasva no 'svastaya āśv anūhaḥ
saḿsthāpya cāsmān pramṛjāśru svakānāḿ
yaḥ svāḿ pratijñāḿ nātipiparty asabhyaḥ
tvam — tú; pad-rathānām — de soldados de infantería; kila — en verdad; yūthapa — de los dirigentes; adhipaḥ — el caudillo; ghaṭasva — tomar medidas; naḥ — Nuestra; asvastaye — para la derrota; āśu — prontamente; anūhaḥ — sin consideración; saṁsthāpya — habiendo matado; ca — y; asmān — a Nosotros; pramṛja — enjuaga; aśru — lágrimas; svakānām — de tus amigos y parientes; yaḥ — aquel que; svām — su propia; pratijñām — promesa; na — no; atipiparti — cumple; asabhyaḥ — indigno de sentarse en la asamblea.
Puede que un demonio sea un gran soldado, y que comande un amplio contingente de infantería, pero, en presencia de la Suprema Personalidad de Dios, es impotente, y su destino es morir. Por lo tanto, el Señor desafió al demonio a que no se fuera, sino que cumpliese su palabra de matarle.