संस्थापयैनां जगतां सतस्थुषां
लोकाय पत्नीमसि मातरं पिता ।
विधेम चास्यै नमसा सह त्वया
यस्यां स्वतेजोऽग्निमिवारणावधाः ॥४२॥

saḿsthāpayaināḿ jagatāḿ sa-tasthuṣāḿ

lokāya patnīm asi mātaraḿ pitā

vidhema cāsyai namasā saha tvayā

yasyāḿ sva-tejo 'gnim ivāraṇāv adhāḥ


Texto

¡Oh, Señor! En vistas a ser el lugar de residencia de todos sus habitantes, tanto móviles como inmóviles, esta Tierra es Tu esposa, y Tú eres el padre supremo. Te ofrecemos nuestras reverencias respetuosas, y a la madre Tierra, a quien Tú has investido con Tu propia potencia, como un experto oficiante de sacrificios que pone fuego en la madera de arani.

Significado

La así denominada «ley de gravitación» que sostiene los planetas se describe aquí como la potencia del Señor. Esta potencia la infunde el Señor, tal como un brahmana experto en sacrificios pone fuego en la madera de arani valiéndose de la potencia de mantras védicos. Por esta disposición, el mundo se vuelve habitable, tanto para las criaturas móviles como para las inmóviles. Las almas condicionadas, habitantes del mundo material, son puestas en el vientre de la madre Tierra del mismo modo en que la semilla del niño la pone el padre en el vientre de la madre. Este concepto del Señor y la Tierra como padre y madre se explica en la Bhagavad-gita (14.4). Las almas condicionadas sienten devoción por la tierra madre en la que han nacido, pero no conocen a su padre. La madre no puede producir hijos independientemente. Del mismo modo, la naturaleza material no puede producir criaturas vivientes a no ser que entre en contacto con el padre supremo, la Suprema Personalidad de Dios. El Srimad-Bhagavatam nos enseña a ofrecer reverencias a la madre junto con el Padre, el Señor Supremo, porque es el Padre únicamente quien fecunda a la madre con todas las energías necesarias para el sustento y mantenimiento de todos los seres vivos, móviles e inmóviles.