vācaḿ duhitaraḿ tanvīḿ
svayambhūr haratīḿ manaḥ
akāmāḿ cakame kṣattaḥ
sa-kāma iti naḥ śrutam
vācam — Vāk; duhitaram — a la hija; tanvīm — nacida de su cuerpo; svayam- bhūḥ — Brahmā; haratīm — atrayendo; manaḥ — su mente; akāmām — sin estar sexualmente predispuesta; cakame — deseó; kṣattaḥ — ¡oh, Vidura!; sa-kāmaḥ — estando sexualmente predispuesto; iti — de este modo; naḥ — nosotros; śrutam — hemos oído.
Balavan indriya-gramo vidvamsam api karsati (Bhag. 9.19.17). Se dice que los sentidos son tan locos y fuertes que pueden confundir incluso al hombre más sensible y erudito. Así pues, se aconseja no vivir solo ni siquiera con la propia madre, hermana o hija. Vidvamsam api karsati quiere decir que incluso los más eruditos caen también víctimas del impulso sensual. Maitreya titubeó en afirmar esta anomalía de Brahma, que se sintió atraído sexualmente hacia su propia hija, pero aun así lo mencionó, porque es algo que a veces ocurre, y el ejemplo vivo es el propio Brahma, aunque es el ser viviente primigenio y el más erudito de todo el universo. Si Brahma pudo ser víctima del impulso sexual, ¿qué podemos decir entonces de otros, que son propensos a tantas flaquezas mundanas? Esta inmoralidad extraordinaria de Brahma de la que se había oído hablar ocurrió en un cierto kalpa, pero no pudo haber ocurrido en el kalpa en que Brahma oyó directamente del Señor los cuatro versos esenciales del Srimad-Bhagavatam, porque el Señor, tras impartir a Brahma lecciones acerca del Bhagavatam, le dio la bendición de que nunca, en ningún kalpa, quedaría confundido. Esto indica que antes de oír el Srimad-Bhagavatam podía haber caído víctima de dicha sensualidad, pero que, después de oír el Srimad-Bhagavatam directamente del Señor, no había posibilidad de semejantes caídas.
Hay, sin embargo, que tomar nota seriamente de este incidente. El ser humano es un animal social, y su relación irrestricta con el sexo bello le lleva a caer. Esa libertad social de hombre y mujer, especialmente entre los más jóvenes, es verdaderamente un gran obstáculo en el sendero del progreso espiritual. El cautiverio material se debe únicamente al cautiverio sexual y, por lo tanto, la convivencia irrestricta de hombres y mujeres es verdaderamente un gran impedimento. Maitreya citó este ejemplo protagonizado por Brahma sólo para llamar nuestra atención sobre este gran peligro.