etac chuśrūṣatāḿ vidvan
sūta no 'rhasi bhāṣitum
kathā hari-kathodarkāḥ
satāḿ syuḥ sadasi dhruvam
etat — esto; śuśrūṣatām — de aquellos que están ansiosos de oír; vidvan — ¡oh, eruditos!; sūta — Sūta Gosvāmī; naḥ — a nosotros; arhasi — que lo hagas; bhāṣitum — sólo para explicarlo; kathāḥ — temas; hari-kathā-udarkāḥ — que da como resultado los temas acerca del Señor; satām — de los devotos; syuḥ — pueda ser; sadasi — en la asamblea de; dhruvam — ciertamente.
Tal como lo indica la cita del Bhakti-rasamrta-sindhu de Rupa Gosvami que presentamos antes, hasta las cosas mundanas, si se acoplan con el servicio del Señor Sri Krsna, se considera que son trascendentales. Por ejemplo, las epopeyas o las historias del Ramayana y del Mahabharata, que se recomiendan especialmente para las clases poco inteligentes (las mujeres, los sudras y los hijos indignos de las castas superiores), también se aceptan como literatura védica, porque se han recopilado en relación con las actividades del Señor. El Mahabharata se considera que es la quinta división de los Vedas, después de sus cuatro primeras divisiones, a saber, Sama, Yajur, Ṛg y Atharva. La gente poco inteligente no acepta el Mahabharata como parte de los Vedas, pero grandes sabios y autoridades lo aceptan como la quinta división de los Vedas. La Bhagavad-gita también es parte del Mahabharata, y está llena de instrucciones que el Señor da para la clase de hombres poco inteligentes. Algunos hombres poco inteligentes dicen que la Bhagavad-gita no es para la gente casada, pero esos necios hombres olvidan que la Bhagavad-gita se le explicó a Arjuna, un grhastha (un padre de familia), y lo habló el Señor en Su papel de grhastha. Así que, aunque la Bhagavad-gita contiene la elevada filosofía de la sabiduría védica, no obstante es para los principiantes en la ciencia trascendental, y el Srimad-Bhagavatam es para los graduados y posgraduados en la ciencia trascendental. Por consiguiente, obras tales como el Mahabharata, los Puranas y otras obras literarias similares que están llenas de los pasatiempos del Señor, son todas escrituras trascendentales, y se deben discutir en la sociedad de grandes devotos con toda confianza.
La dificultad que se presenta es que, dichas Escrituras, cuando las discuten hombres que lo hacen como profesión, parecen ser literatura mundana tal como la historia o las epopeyas, puesto que en ellas hay muchísimos datos históricos. Por eso se dice aquí que es clase de obras literarias deben ser discutidas en la asamblea de devotos. A menos que las discutan los devotos, esas obras no pueden saborearlas los hombres de la clase superior. La conclusión es, entonces, que en última instancia el Señor no es impersonal. Él es la Persona Suprema, y tiene diferentes actividades. Él es el líder de todas las entidades vivientes, y desciende a voluntad y mediante Su energía personal, para rescatar a las almas caídas. Así pues, Él actúa exactamente igual que los líderes sociales, políticos o religiosos. Debido a que esos papeles culminan finalmente en la discusión de los relatos del Señor, todos esos relatos preliminares también son trascendentales. Ésa es la manera de espiritualizar las actividades cívicas de la sociedad humana. Los hombres tienen inclinación por estudiar historia y mucha otra literatura mundana - cuentos, obras de ficción, dramas, revistas, periódicos, etc. - ; así pues, que todo esto se acople con el servicio trascendental del Señor, y todos ellos se volverán hacia los temas de los que disfrutan los devotos. La propaganda que dice que el Señor es impersonal, que Él no tiene actividad alguna y que e una muda piedra sin ningún nombre ni forma, ha alentado a los hombres a convertirse en ateos e infieles demonios, y cuanto más ellos se apartan de las trascendentales actividades del Señor, más se acostumbran a actividades mundanas que únicamente les despejan su camino al infierno, en vez de regresarlos al hogar, de vuelta a Dios *1. El Srimad-Bhagavatam comienza a partir de la historia de los Pandavas (con las actividades sociales y políticas necesarias), y, sin embargo, se dice que el Srimad-Bhagavatam es la Paramahamsa-samhita, o la Escritura védica para el más elevado de los trascendentalistas, y en él se describe el param jñanam, el conocimiento trascendental supremo. Los devotos puros del Señor son todos paramahamsas, y son como los cisnes, los cuales conocen el arte de extraer la leche de una mezcla de leche y agua.