śaunaka uvāca
ity abhivyāhṛtaḿ rājā
niśamya bharatarṣabhaḥ
kim anyat pṛṣṭavān bhūyo
vaiyāsakim ṛṣiḿ kavim
śaunakaḥ uvāca — Śaunaka dijo; iti — así pues; abhivyāhṛtam — todo eso se habló; rājā — el Rey; niśamya — por oír; bharata-ṛṣabhaḥ — Mahārāja Parīkṣit; kim — qué; anyat — más; pṛṣṭavān — le preguntó; bhūyaḥ — además; vaiyāsakim — al hijo de Vyāsadeva; ṛṣim — aquel que está bien versado; kavim — poético.
En un devoto puro del Señor automáticamente se desarrollan todas las cualidades divinas, y algunos de los aspectos más resaltantes de esas cualidades son los siguientes: es bondadoso, apacible, veraz, ecuánime, intachable, magnánimo, manso. Limpio, no posesivo, el bienqueriente de todos, está satisfecho, está entregado a Krsna, no tiene anhelos, es sencillo, fijo, autocontrolado, moderado en el comer, sensato, humilde, grave, compasivo, amigable, poeta, experto y callado. De estas veintiséis características resaltantes de un devoto, tal como las describe Krsnadasa Kaviraja en su Caitanya-caritamrta, la cualidad de ser poeta se menciona aquí de un modo especial, en relación con Sukadeva Gosvami. La presentación del Srimad-Bhagavatam que él hizo con su recitación, es la máxima contribución poética. Él era un erudito sabio autorrealizado. En otras palabras, era un poeta entre los sabios.