tasmān nandātmajo 'yaḿ te
nārāyaṇa-samo guṇaiḥ
śriyā kīrtyānubhāvena
gopāyasva samāhitaḥ
tasmāt — por lo tanto; nanda — ¡oh, Nanda Mahārāja!; ātmajaḥ — tu hijo; ayam — este; te — de ti; nārāyaṇa-samaḥ — es como Nārāyaṇa (Nārāyaṇa mismo manifestando cualidades trascendentales); guṇaiḥ — por cualidades; śriyā — por opulencia; kīrtyā — especialmente por Su nombre y fama; anubhāvena — y por Su influencia; gopāyasva — cría a este niño; samāhitaḥ — con gran atención y precaución.
En este verso es significativa la palabra narayana-samah. Narayana no tiene igual. Él es asamaurdhva: nadie es igual ni más grande que Él. Como se afirma en el sastra:
yas tu narayanam devam
brahma-rudradi-daivataih
samatvenaiva vikseta
sa pasandi bhaved dhruvam
Aquel que equipara a Narayana con los grandes semidioses excelsos, como el Señor Siva o el Señor Brahma, es un pasandi, un agnóstico. Nadie puede compararse a Narayana. Gargamuni, sin embargo, empleó la palabra sama, que significa «igual», pues quería referirse a Krsna considerándole la Suprema Personalidad de Dios nacido como hijo de Nanda Maharaja. Gargamuni quería infundir en la mente de Nanda Maharaja la siguiente idea: «Tu Deidad venerable, Narayana, está tan complacido contigo que te ha enviado un hijo prácticamente igual a Él. Así pues, puedes dar a tu hijo un nombre de Narayana, como Mukunda o Madhusudana. Pero debes recordar que siempre que se quiere hacer algo muy bueno, hay que hacer frente a muchos obstáculos. Por lo tanto, debes criar y proteger a este niño con mucha atención. Si sabes protegerle y cuidarle atentamente, del mismo modo en que Narayana te protege a ti, el niño será como Narayana». Gargamuni también indicó que, a pesar de que el niño era tan excelso y cualificado como Narayana, disfrutaría más que Narayana, actuando como rasa-vihari, el centro y disfrutador de la danza rasa. Como se afirma en la Brahma-samhita: laksmi-sahasra-sata-sambhrama-sevyamanam: A Él Le iban a servir muchas gopis, todas ellas tan cualificadas como la diosa de la fortuna.