yaśodā-rohiṇībhyāḿ tāḥ
samaḿ bālasya sarvataḥ
rakṣāḿ vidadhire samyag
go-puccha-bhramaṇādibhiḥ
yaśodā-rohiṇībhyām — con madre Yaśodā y madre Rohiṇī, especialmente ocupadas de cuidar al niño; tāḥ — las demás gopīs; samam — tan importantes como Yaśodā o Rohiṇī; bālasya — del niño; sarvataḥ — de todos los peligros; rakṣām — protección; vidadhire — realizaron; samyak — completamente; go-puccha-bhramaṇa-ādibhiḥ — pasando en torno a Él la cola de una vaca.
Cuando Krsna estuvo a salvo de aquel gran peligro, madre Yasoda y Rohini estaban especialmente preocupadas, aunque las demás gopis mayores, casi tan preocupadas como ellas, también participaron en las actividades de madre Yasoda y Rohini. Este verso nos muestra que, en asuntos domésticos, las damas podían encargarse de proteger al niño recurriendo simplemente a las vacas. Como se explica en este verso, ellas sabían la forma de utilizar un penacho de cola de vaca para guardar al niño de toda clase de peligros. La protección de las vacas ofrece muchas ventajas, pero la gente las ha olvidado. Por esa razón, en la Bhagavad-gita Krsna subraya la importancia del arte de proteger a las vacas (krsi-go-raksya-vanijyam vaisya-karma svabhavajam). Todavía hoy, en las aldeas que rodean Vrndavana, los aldeanos viven felices simplemente protegiendo a las vacas. Son muy cuidadosos de recoger el excremento del ganado, que luego secan para utilizarlo como combustible. Siempre guardan una provisión suficiente de cereales, y, gracias a que protegen a las vacas, tienen leche y productos lácteos en cantidad suficiente como para resolver todos los problemas económicos. Por el simple hecho de brindar protección a las vacas, esos aldeanos llevan una vida de lo más pacífica. En las vacas, hasta la orina y el excremento tienen un valor medicinal.