śrī-śuka uvāca
evaḿ durmantribhiḥ kaḿsaḥ
saha sammantrya durmatiḥ
brahma-hiḿsāḿ hitaḿ mene
kāla-pāśāvṛto 'suraḥ
śrī-śukaḥ uvāca — Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; evam — de este modo; durmantribhiḥ — sus malvados ministros; kasaḥ — el rey Kaṁsa; saha — junto con; sammantrya — tras reflexionar detenidamente; durmatiḥ — sin buena inteligencia; brahma-hiṁsām — persecución de los brāhmaṇas; hitam — como la mejor forma; mene — aceptó; kāla-pāśa-āvṛtaḥ — atado por las reglas y regulaciones de Yamarāja; asuraḥ — porque era un demonio.
Srila Locana dasa Thakura, en una canción, dice: apana karama, bhuñjaye samana, kahaye locana dasa. En lugar de aceptar las buenas instrucciones de los sabios y los sastras, los ateos no devotos actúan en forma caprichosa, conforme a sus propios planes. La realidad, sin embargo, es que nadie tiene sus propios planes, pues todos estamos atados por las leyes de la naturaleza y tenemos que actuar conforme a nuestras tendencias en la vida material condicionada. Por consiguiente, es necesario cambiar nuestras propias decisiones y seguir la decisión de Krsna y de los devotos de Krsna. De ese modo, nos salvaremos del castigo de Yamaraja. Kamsa no era una persona inculta. De sus conversaciones con Vasudeva y Devaki se desprende que conocía todo lo relacionado con las leyes de la naturaleza. Sin embargo, debido a la compañía de sus malvados ministros, no supo tomar una decisión clara y que fuese para su propio bien. Por esta razón, el Caitanya-caritamrta (Madhya 22.54) dice:
`sadhu-saṅga', `sadhu-saṅga'' - - sarva-sastre kaya
lava-matra sadhu-saṅge sarva-siddhi haya
Quien desee su propio bien debe relacionarse con devotos y personas santas, y, de ese modo, rectificar el condicionamiento material de su vida.