tayābhihitam ākarṇya
kaḿsaḥ parama-vismitaḥ
devakīḿ vasudevaḿ ca
vimucya praśrito 'bravīt
tayā — por la diosa Durgā; abhihitam — las palabras habladas; ākarṇya — por escuchar; kaṁsaḥ — Kaṁsa; parama-vismitaḥ — estaba muy asombrado; devakīm — a Devakī; vasudevam ca — y a Vasudeva; vimucya — liberar inmediatamente; praśritaḥ — con gran humildad; abravīt — dijo lo siguiente.
Kamsa estaba asombrado de que la diosa Durga hubiera nacido como hija de Devaki. Si Devaki era un ser humano, ¿cómo podía la diosa Durga ser su hija? Ésa era una de las causas de su asombro. También estaba confuso de ver que el octavo hijo de Devaki había sido una niña. Por lo general, los asuras son devotos de madre Durga, Sakti, o de los semidioses, en especial del Señor Siva. Kamsa, cuando vio aparecer a Durga en su forma original de ocho brazos, empuñando sus armas, cambió inmediatamente su mentalidad con respecto a Devaki, pues se daba cuenta de que no era un ser humano corriente. Estaba claro que Devaki poseía ciertas cualidades trascendentales, ya que, de no haber sido así, ¿por qué iba a nacer de su vientre la diosa Durga? En esas circunstancias, Kamsa, que no salía de su asombro, quiso desagraviar a su hermana de las atrocidades que había cometido contra ella.