tadā vāḿ parituṣṭo 'ham
amunā vapuṣānaghe
tapasā śraddhayā nityaḿ
bhaktyā ca hṛdi bhāvitaḥ
prādurāsaḿ varada-rāḍ
yuvayoḥ kāma-ditsayā
vriyatāḿ vara ity ukte
mādṛśo vāḿ vṛtaḥ sutaḥ
tadā — entonces (después de doce mil años celestiales); vām — con vosotros dos; parituṣṭaḥ aham — Yo Me sentí muy satisfecho; amunā — por esto; vapuṣā — en esta forma de Kṛṣṇa; anaghe — ¡oh, mi querida e intachable madre!; tapasā — con austeridad; śraddhayā — con fe; nityam — constantemente (ocupados); bhaktyā — con servicio devocional; ca — así como; hṛdi — en lo más profundo del corazón; bhāvitaḥ — firmemente establecido (en la determinación); prādurāsam — aparecí ante vosotros; vara-da-rāṭ — el mejor entre quienes pueden conceder bendiciones; yuvayoḥ — de vosotros dos; kāma-ditsayā — deseoso de satisfacer el deseo; vriyatām — os pedí que abrieseis vuestras mentes; varaḥ — para una bendición; ity ukte — ante esta petición; mādṛśaḥ — idéntico a Mí; vām — de vosotros dos; vṛtaḥ — fue pedido; sutaḥ — como hijo vuestro (queríais un hijo que fuese exactamente como Yo).
Doce mil años de los planetas celestiales no es demasiado tiempo para los que viven en el sistema planetario superior, aunque sí lo es para los habitantes de este planeta. Sutapa era hijo de Brahma, y, como ya hemos visto en la Bhagavad-gita (8-17), un día de Brahma equivale, en nuestros cálculos, a muchos millones de años (sahasra-yuga-paryantam ahar yad brahmano viduh). Debemos entender muy bien que, para tener a Krsna por hijo, es necesario someterse a enormes austeridades. Para que la Suprema Personalidad de Dios sea uno de nosotros en el mundo material, son necesarias grandes penitencias, pero, si queremos ir de regreso a Krsna (tyaktva deham punar janma naiti mam eti so 'rjuna), sólo tenemos que entenderle y amarle. Sólo con que Le amemos, nos será muy fácil ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: prema pum-artho mahan: El amor por Dios es el más grande logro que se pueda obtener.
Ya hemos explicado que la adoración del Señor pasa por tres etapas: jñana, jñanamayi, y rati, amor. Sutapa y su esposa, Prsni, comenzaron sus actividades devocionales desde la base del conocimiento completo. Poco a poco fueron adquiriendo amor por la Suprema Personalidad de Dios, y, cuando ese amor maduró, el Señor Se manifestó en la forma de Visnu, aunque entonces Devaki Le pidió que adoptase la forma de Krsna. Para amar más a la Suprema Personalidad de Dios, deseamos que el Señor manifieste las formas de Krsna o Rama.
En la era actual todos hemos caído muy bajo, pero la Suprema Personalidad de Dios ha descendido en la forma de Caitanya Mahaprabhu para concedernos directamente amor por Dios. Así lo supieron apreciar los sirvientes directos de Sri Caitanya Mahaprabhu. Rupa Gosvami dijo:
namo maha-vadanyaya
krsna-prema-pradaya te
krsnaya krsna-caitanya-
namne gaura-tvise namah
Este verso explica que Sri Caitanya Mahaprabhu es maha-vadanya, la más generosa de las personas caritativas, pues Él pone a Krsna a nuestra disposición, y lo hace de una forma tan sencilla que lo único que se necesita para tenerle es cantar el maha-mantra Hare Krsna. Por consiguiente, debemos aprovechar la bendición de Sri Caitanya Mahaprabhu, de modo que, una vez purificados de toda la suciedad (ceto-darpana-marjanam) mediante el canto del mantra Hare Krsna, podamos entender con mucha facilidad que Krsna es el único objeto de amor (kirtanad eva krsnasya mukta-saṅgah param vrajet).
Así pues, no es necesario someterse a rigurosas penitencias durante miles de años; basta con aprender a amar a Krsna y ocuparse siempre en Su servicio (sevonmukhe hi jihvadau svayam eva sphuraty adah). Así resulta muy fácil ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Si, en lugar de traer al Señor a este mundo porque deseamos un hijo o por cualquier otro motivo material, vamos de regreso al hogar, de vuelta a Dios, se nos revelará nuestra verdadera relación con el Señor, y nos ocuparemos eternamente en esa relación eterna. El canto del mantra Hare Krsna nos permite recobrar gradualmente nuestra relación eterna con la Persona Suprema, para así alcanzar la perfección denominada svarupa-siddhi. Debemos aprovechar esa bendición e ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. En relación con esto, Srila Narottama dasa Thakura dice en una canción: patita-pavana-hetu tava avatara: Caitanya Mahaprabhu apareció en forma de encarnación para liberar a todas las almas caídas, que somos nosotros, y concedernos directamente amor por Dios. Debemos aprovechar esa gran bendición de la gran Personalidad de Dios.