martyo mṛtyu-vyāla-bhītaḥ palāyan
lokān sarvān nirbhayaḿ nādhyagacchat
tvat pādābjaḿ prāpya yadṛcchayādya
susthaḥ śete mṛtyur asmād apaiti
martyaḥ — las entidades vivientes que tienen la muerte asegurada; mṛtyu-vyāla-bhītaḥ — temerosas de la serpiente de la muerte; palāyan — correr (tan pronto como se ve una serpiente, todo el mundo sale huyendo por temor a morir); lokān — a los diversos planetas; sarvān — todos; nirbhayam — ausencia de temor; na adhyagacchat — no obtienen; tvat-pāda-abjam — de Tus pies de loto; prāpya — obtener el refugio; yadṛcchayā — por casualidad, por la misericordia de Tu Señoría y de Tu representante, el maestro espiritual (guru-kṛpā, kṛṣṇa-kṛpā); adya — en el momento presente; su-sthaḥ — libres de perturbación y con la mente tranquila; śete — duermen; mṛtyuḥ — muerte; asmāt — de esas personas; apaiti — huye.
Hay distintos tipos de entidades vivientes, pero todas tienen miedo de la muerte. Para los karmis, el objetivo supremo consiste en elevarse a los planetas superiores, los planetas celestiales, donde la duración de la vida es muy larga. Como se afirma en la Bhagavad-gita (8.17): sahasra-yuga-paryantam ahar yad brahmano viduh: Un día de Brahma equivale a 1.000 yugas, cada una de las cuales abarca 4.300.000 años. La noche de Brahma también abarca un período de 4.300.000 años multiplicados por mil. Podemos así calcular también la duración de los meses y los años de Brahma; pero incluso Brahma, que vive durante muchísimos millones de años (dvi-parardha-kala), tiene que morir. Según los sastras védicos, los habitantes de los sistemas planetarios superiores viven 10.000 años y, del mismo modo que un día de Brahma equivale a 4.300.000.000 de nuestros años, un día en los sistemas planetarios superiores es igual a seis meses de la Tierra. Por esa razón, los karmis tratan de elevarse a los sistemas planetarios superiores; pero no es ésa la forma de liberarse de la muerte. En el mundo material, desde Brahma hasta la insignificante hormiga, todos tenemos que morir. Este mundo recibe, por ello, el nombre de martya-loka. Como Krsna dice en la Bhagavad-gita (8.16): abrahma-bhuvanal lokah punar avartino 'rjuna: Mientras estemos en el mundo material, sea en Brahmaloka o en cualquier otro loka del universo, tendremos que someternos vida tras vida al ciclo del kala-cakra (bhutva bhutva praliyate). Pero si regresamos con la Suprema Personalidad de Dios (yad gatva na nivartante), no tendremos que volver a entrar en los límites del tiempo. Por esa razón, los devotos que se han refugiado en los pies de loto del Señor Supremo pueden dormir tranquilos, ya que la Suprema Personalidad de Dios les da esa garantía. Como se confirma en la Bhagavad-gita (4.9): tyaktva deham punar janma naiti: Cuando abandona el cuerpo, el devoto que ha entendido a Krsna tal y como es ya no tiene que regresar al mundo material.
La posición constitucional de la entidad viviente es la eternidad (na hanyate hanyamane sarire, nityah sasvato 'yam). Todas las entidades vivientes son eternas. Sin embargo, debido a que han caído al mundo material, vagan por el universo, pasando continuamente de un cuerpo a otro. Caitanya Mahaprabhu dice:
brahmanda bhramite kona bhagyavan jiva
guru-krsna prasade paya bhakti-lata-bija
(. 19.151)
Todos vagamos de arriba a abajo por el universo, pero la persona que es lo bastante afortunada entra en contacto con el proceso de conciencia de Krsna, por la misericordia del maestro espiritual, y emprende la senda del servicio devocional. De ese modo se asegura una vida eterna, sin temor de la muerte. Cuando Krsna adviene, todos se liberan del temor a la muerte, pero Devaki sentía: «Aunque Tú has nacido como hijo nuestro, todavía tenemos miedo de Kamsa». Sin conocer la causa de ese miedo, Devaki permanecía un tanto confusa, de modo que rogó al Señor para que ella y Vasudeva se viesen libres de ese temor.
En relación con esto, podemos señalar que la Luna es uno de los planetas celestiales. Las Escrituras védicas nos enseñan que quien logra elevarse a la Luna goza de una vida de diez mil años de duración, que le permite disfrutar de los resultados de sus actividades piadosas. Nos preguntamos entonces, ¿por qué regresan de la Luna nuestros supuestos científicos astronautas? Debemos concluir, sin lugar a dudas, que nunca han ido a la Luna. Para ir a la Luna, es necesario haber adquirido méritos piadosos. De ese modo es posible ir a vivir allí. ¿Por qué iba a volver a este planeta, donde la vida dura tan poco tiempo, una persona que ha logrado llegar hasta la Luna?