matsyāśva-kacchapa-nṛsiḿha-varāha-haḿsa-
rājanya-vipra-vibudheṣu kṛtāvatāraḥ
tvaḿ pāsi nas tri-bhuvanaḿ ca yathādhuneśa
bhāraḿ bhuvo hara yadūttama vandanaḿ te
matsya — el avatāra pez; aśva — el avatāra caballo; kacchapa — el avatāra tortuga; nṛsiṁha — el avatāra Narasiṁha; varāha — el avatāra Varāha; haṁsa — el avatāra cisne; rājanya — encarnaciones como el Señor Rāmacandra y otros kṣatriyas; vipra — encarnaciones en forma de brāhmaṇas, como Vāmanadeva; vibudheṣu — entre los semidioses; kṛta-avatāraḥ — que apareciste en forma de encarnaciones; tvam — Tu Señoría; pāsi — por favor, salva; naḥ — a nosotros; tri-bhuvanam ca — y a los tres mundos; yathā — así como; adhunā — ahora; īśa — ¡oh, Señor Supremo!; bhāram — la carga; bhuvaḥ — de la Tierra; hara — por favor, disminuye; yadu-uttama — ¡oh, Señor Kṛṣṇa, el mejor de los Yadus!; vandanam te — Te ofrecemos oraciones.
Cada encarnación de la Suprema Personalidad de Dios tiene una determinada misión que cumplir. Así ocurrió también cuando advino como hijo de Devaki en la familia de los Yadus. Todos los semidioses ofrecieron oraciones al Señor postrándose ante Él, y Le rogaron que hiciese lo necesario. No podemos ordenar a la Suprema Personalidad de Dios que haga algo por nosotros. Lo único que podemos hacer es ofrecerle reverencias, como se aconseja en la Bhagavad-gita (man-mana bhava mad-bhakto mad-yaji mam namaskuru), y orarle por que acabe con todos los peligros.