eke tam anurundhānā
jñātayaḥ paryupāsate
hateṣu ṣaṭsu bāleṣu
devakyā augraseninā
saptamo vaiṣṇavaḿ dhāma
yam anantaḿ pracakṣate
garbho babhūva devakyā
harṣa-śoka-vivardhanaḥ
eke — algunos de ellos; tam — a Kaṁsa; anurundhānāḥ — acomodándose a su política; jñātayaḥ — familiares; paryupāsate — concordaron con él; hateṣu — habiendo sido matados; ṣaṭsu — seis; bāleṣu — hijos; devakyāḥ — nacidos de Devakī; augraseninā — por el hijo de Ugrasena (Kaṁsa); saptamaḥ — el séptimo; vaiṣṇavam — del Señor Viṣṇu; dhāma — una expansión plenaria; yam — a quien; anantam — con el nombre de Ananta; pracakṣate — es glorificado; garbhaḥ — embrión; babhūva — hubo; devakyāḥ — de Devakī; harṣa-śoka-vivardhanaḥ — causando placer y lamentación a la vez.
Akrura y otros devotos importantes se quedaron con Kamsa para satisfacerle. Tenían sus razones. Todos ellos esperaban que la Suprema Personalidad de Dios naciese como octavo hijo de Devaki tan pronto como Kamsa matase a sus demás hijos, y aguardaban ansiosamente Su venida. Si se quedaban con Kamsa, podrían ver el nacimiento y los pasatiempos infantiles de la Suprema Personalidad de Dios. Akrura, más tarde, iría a Vrndavana para traer a Krsna y a Balarama a Mathura. La palabra paryupasate es significativa, porque indica que algunos devotos prefirieron quedarse con Kamsa para ver todos esos pasatiempos del Señor. En el pasado, los seis niños matados por Kamsa habían nacido de Marici, pero, debido a la maldición de un brahmana, tuvieron que nacer de nuevo como nietos de Hiranyakasipu. Kamsa había nacido entonces como Kalanemi, y ahora se veía obligado a matar a sus propios hijos. Todo ello era un misterio. Tan pronto como fueron matados, los hijos de Devaki regresaron al lugar de donde procedían originalmente. También esto despertaba la curiosidad de los devotos. Por lo general, nadie mata a sus propios sobrinos, pero Kamsa era tan cruel que no titubeaba en hacerlo. Ananta, Saṅkarsana, pertenece al segundo catur-vyuha, la segunda expansión cuádruple. Así lo explican los comentaristas expertos.