bibharṣi rūpāṇy avabodha ātmā
kṣemāya lokasya carācarasya
sattvopapannāni sukhāvahāni
satām abhadrāṇi muhuḥ khalānām
bibharṣi — Tú aceptas; rūpāṇi — diversidad de formas, como Matsya, Kūrma, Varāha, Rāma y Nṛsiṁha; avabodhaḥ ātmā — pese a Tus diversas encarnaciones, sigues siendo el Supremo, pleno de conocimiento; kṣemāya — para beneficio de todos, y, en especial, de los devotos; lokasya — de todas las entidades vivientes; cara-acarasya — móviles e inmóviles; sattva-upapannāni — todas esas encarnaciones son trascendentales (śuddha-sattva); sukha-avahāni — llenas de felicidad trascendental; satām — de los devotos; abhadrāṇi — todo lo inauspicioso, la aniquilación; muhuḥ — una y otra vez; khalānām — de los no devotos.
Este verso explica la razón de que la Suprema Personalidad de Dios Se manifieste en Sus encarnaciones una y otra vez. Todas las encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios actúan de forma diferente, pero su principal objetivo es paritranaya sadhunam vinasaya ca duskrtam: proteger a los devotos y aniquilar a los malvados. Pero, cuando el Señor aniquila a los malvados, a los duskrtis, éstos, en última instancia, salen beneficiados.