satya-vrataḿ satya-paraḿ tri-satyaḿ
satyasya yoniḿ nihitaḿ ca satye
satyasya satyam ṛta-satya-netraḿ
satyātmakaḿ tvāḿ śaraṇaḿ prapannāḥ
satya-vratam — la Personalidad de Dios, que nunca Se aparta de Su voto*; satya-param — que es la Verdad Absoluta (como se afirma al comienzo del Śrīmad-Bhāgavatam: satyaṁ paraṁ dhīmahi); tri-satyam — Él siempre existe como Verdad Absoluta, antes de la creación de la manifestación cósmica, durante su sostenimiento, e incluso después de su aniquilación; satyasya — de todas las verdades relativas, que son emanaciones de la Verdad Absoluta, Kṛṣṇa; yonim — la causa; nihitam — que entra**; ca — y; satye — en los factores que crean el mundo material (es decir, los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter); satyasya — de todo lo que es considerado verdad; satyam — el Señor es la verdad original; ṛta-satya-netram — Él es el origen de toda verdad agradable (sunetram); satya-ātmakam — todo lo perteneciente al Señor es verdad (sac-cid-ānanda: Su cuerpo es verdad, Su conocimiento es verdad, y Su placer es verdad); tvām — a Ti, ¡oh, Señor!; śaraṇam — ofrecer nuestra plena entrega; prapannāḥ — nos hallamos completamente bajo Tu protección.
*El Señor hace el siguiente voto: yada yada hi dharmasya glanir bhavati bharata/ abhyutthanam adharmasya tadatmanam srjamy aham (Bg. 4.7). El Señor hace Su advenimiento para honrar este voto.
**El Señor entra en todo, incluso en el átomo: andantara-stha-paramanu-cayantara-stham (Brahma-samhita 5.44). Por ello recibe el nombre de antaryami, la fuerza interna.
Los semidioses o devotos saben perfectamente que la verdadera sustancia, tanto en el mundo material como en el mundo espiritual, es la Suprema Personalidad de Dios. El Srimad-Bhagavatam comienza, por ello, con las palabras: om namo bhagavate vasudevaya... satyam param dhimahi. Vasudeva, Krsna, es el param satyam, la Verdad Suprema. La Verdad Suprema Se vuelve accesible o comprensible mediante el método supremo. Así lo declara la propia Verdad Suprema: bhaktya mam abhijanati yavan yas casmi tattvatah (Bg. 18.55). Bhakti, el servicio devocional, es la única manera de entender la Verdad Absoluta. Así pues, los semidioses, en busca de protección, no se entregan a la verdad relativa, sino a la Verdad Suprema. Hay quienes adoran a los semidioses, pero la Verdad Suprema, Krsna, declara en la Bhagavad-gita (7.23): antavat tu phalam tesam tad bhavaty alpa-medhasam: «Los hombres de escasa inteligencia adoran a los semidioses, y los frutos que obtienen son limitados y temporales». La adoración de semidioses puede ser útil durante un tiempo limitado, pero sus frutos son antavat, caducos. El mundo material no es permanente, los semidioses no son permanentes, y las bendiciones obtenidas de los semidioses tampoco son permanentes. La entidad viviente, sin embargo, es eterna (nityo nityanam cetanas cetananam). Toda entidad viviente debe, por lo tanto, buscar la felicidad eterna, no la felicidad temporal. Las palabras satyam param dhimahi indican que debemos buscar la Verdad Absoluta, y no la verdad relativa.
En sus oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, Nrsimhadeva, Prahlada Maharaja dijo:
balasya neha saranam pitarau nrsimha
nartasya cagadam udanvati majjato nauh
Generalmente se piensa que los protectores del niño son los padres, pero en realidad no es así. El verdadero protector es la Suprema Personalidad de Dios.
taptasya tat-pratividhir ya ihañjasestas
tavad vibho tanu-bhrtam tvad-upeksitanam
. 7.9.19)
Sin la protección de la Suprema Personalidad de Dios, el niño sufrirá pese a la presencia de sus padres, y el enfermo morirá aunque cuente con toda la ayuda de los médicos. En el mundo material, escenario de la lucha por la existencia, los hombres han inventado muchas formas de protegerse, pero, si la Suprema Personalidad de Dios no las aprueba, todas ellas son inútiles. Teniendo esto en cuenta, los semidioses, con palabras llenas de sentido, dicen: satyatmakam tvam saranam prapannah: «La auténtica protección viene de Ti, ¡oh, Señor!, y por ello nos entregamos a Ti».
El Señor exige que nos entreguemos a Él (sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja), y añade, además:
sakrd eva prapanno yas
tavasmiti ca yacate
abhayam sarvada tasmai
dadamy etad vratam mama
«Si alguien se entrega a Mí con sinceridad, diciendo: "¡Oh, Mi Señor!, de hoy en adelante me entrego completamente a Ti", Yo le brindo plena protección. Hago voto de ello» (Ramayana, Yuddha-kanda 18.33). Los semidioses ofrecieron oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, pues Él había aparecido en el vientre de Su devota Devaki para proteger a todos los devotos acosados por Kamsa y sus lugartenientes. De esa forma, el Señor actúa como satya-vrata. La protección que ofrece la Suprema Personalidad de Dios no puede compararse con la protección de los semidioses. Ravana, por ejemplo, era un gran devoto del Señor Siva, pero cuando el Señor Ramacandra quiso matarle, el Señor Siva no pudo protegerle.
El Señor Brahma y el Señor Siva, seguidos por muchos semidioses y acompañados por Narada y otros grandes sabios, habían entrado, sin hacerse visibles, en el palacio de Kamsa. Allí oraron a la Suprema Personalidad de Dios con oraciones selectas, que son muy agradables para los devotos y que conceden la satisfacción de los deseos devocionales. Con sus primeras palabras proclamaron que el Señor es fiel a Su voto. Como se afirma en la Bhagavad-gita, Krsna desciende al mundo material para proteger a los piadosos y aniquilar a los impíos. Ése es Su voto. Los semidioses se habían dado cuenta de que el Señor, para cumplir ese voto, había aceptado residir en el vientre de Devaki. Estaban muy contentos de que el Señor descendiese para cumplir Su misión, y se dirigieron a Él con las palabras satyam param, la Verdad Absoluta Suprema.
Todos buscamos la Verdad Absoluta. Ésa es la dimensión filosófica de la vida. Los semidioses nos informan de que la Verdad Absoluta Suprema es Krsna. La persona que se vuelve plenamente consciente de Krsna puede llegar a la Verdad Absoluta. Krsna es la Verdad Absoluta. La verdad relativa no es verdadera en las tres fases del tiempo eterno - el presente, el pasado y el futuro - , pero Krsna es verdad siempre, en el pasado, en el presente y en el futuro. En el mundo material, todo se halla bajo el control del tiempo supremo, en la forma de pasado, presente y futuro. Pero Krsna existía ya antes de la creación; durante la creación, todo reposa en Él; y Krsna permanecerá cuando la creación llegue a su final. Por lo tanto, Él es la Verdad Absoluta en toda circunstancia. Toda verdad que pueda existir en el mundo material emana de la Verdad Suprema, Krsna. Toda forma de opulencia que exista en el mundo material tiene su causa en Krsna. Si existe algo semejante a la fama en el mundo material, su causa está en Krsna. Todo tipo de fuerza que pueda hallarse en el mundo material, su causa es Krsna. Si en el mundo material existe sabiduría y educación, la causa de esa sabiduría y de esa educación es Krsna. Krsna es, por lo tanto, la fuente de todas las verdades relativas.
Así pues, los devotos adoran al adi-purusa, la verdad suprema, Govinda, y, siguiendo los pasos del Señor Brahma, oran: govindam adi-purusam tam aham bhajami. Los tres principios jñana-bala-kriya - conocimiento, fuerza y actividad - , son básicos en toda empresa y en todo lugar. Sin plenitud de conocimiento, de fuerza y de actividad, ningún esfuerzo culminará con éxito en ningún campo de acción. Por lo tanto, quien desee el éxito en todo, debe estar respaldado por esos tres principios. En los Vedas (Svetasvatara Upanisad 6.8), hallamos la siguiente afirmación acerca de la Suprema Personalidad de Dios:
na tasya karyam karanam ca vidyate
na tat samas cabhyadhikas ca drsyate
parasya saktir vividhaiva sruyate
svabhaviki jñana-bala-kriya ca
La Suprema Personalidad de Dios no tiene que hacer nada personalmente, pues, en virtud de Sus potencias, la naturaleza material ejercerá su control de manera que suceda de forma perfecta todo lo que Él desee (svabhaviki jñana-bala-kriya ca). Del mismo modo, aquellos que se ocupan en el servicio del Señor están libres de la lucha por la existencia. Los devotos que están completamente dedicados a la propagación del movimiento para la conciencia de Krsna - más de diez mil hombres y mujeres en todo el mundo - no tienen ninguna ocupación estable o permanente, pero en la práctica podemos ver que gozan de gran opulencia. En la Bhagavad-gita (9.22), el Señor dice:
ananyas cintayanto mam
ye janah paryupasate
tesam nityabhiyuktanam
yoga-ksemam vahamy aham
«Pero a aquellos que Me adoran siempre con devoción exclusiva, meditando en Mi forma trascendental, Yo les llevo lo que les falta y les preservo lo que ya tienen». Los devotos no sienten ansiedad por lo que les depara el futuro, qué comerán o dónde van a vivir, pues la Suprema Personalidad de Dios les mantiene y les provee de todo, conforme a Su promesa: kaunteya pratijanihi na me bhaktah pranasyati: «¡Oh, hijo de Kunti!, declara abiertamente que Mi devoto jamás perece» (Bg. 9.31). Por lo tanto, desde todos los puntos de vista, y en toda circunstancia, la persona que se entrega plenamente a la Suprema Personalidad de Dios no tiene que seguir luchando por la existencia. En relación con esto, es muy significativo el comentario de Sripada Madhvacarya, que presenta la siguiente cita del Tantra-bhagavata:
sac-chadba uttamam bruyad
anandantiti vai vadet
yetijñanam samuddistam
purnananda-drsis tatah
attrtvac ca tada danat
satyattya cocyate vibhuh
Srila Visvanatha Cakravarti Thakura explica las palabras satyasya yonim diciendo que Krsna es el avatari, el origen de todas las encarnaciones. Todas las encarnaciones son la Verdad Absoluta, pero Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, es el origen de todas las encarnaciones. Diparcir eva hi dasantaram abhyupetya dipayate (Brahma-samhita 5.46). Aunque muchas velas brillen con igual intensidad, una de ellas es la primera, otra la segunda, otra la tercera, etc. Del mismo modo, entre las muchas encarnaciones, que se comparan a velas, la primera vela, la Personalidad de Dios original, es Krsna. Govindam adi-purusam tam aham bhajami.
Los semidioses tienen el deber de obedecer a la Suprema Personalidad de Dios y ofrecerle adoración. Podría argumentarse, sin embargo, que en este caso la Suprema Personalidad de Dios estaba dentro del vientre de Devaki e iba a descender en un cuerpo material, de modo que, ¿por qué razón habría que adorarle? ¿Por qué hacer diferencias entre una entidad viviente común y la Suprema Personalidad de Dios? Estas preguntas se responden en los versos siguientes.