sa eṣa jīvan khalu sampareto

varteta yo 'tyanta-nṛśaḿsitena

dehe mṛte taḿ manujāḥ śapanti

gantā tamo 'ndhaḿ tanu-mānino dhruvam

saḥ — él; eṣaḥ — esa persona celosa; jīvan — mientras vive; khalu — incluso; samparetaḥ — está muerta; varteta — continúa viviendo; yaḥ — todo el que; atyanta — mucho; nṛśaṁsitena — por realizar actividades crueles; dehe — cuando el cuerpo; mṛte — se termina; tam — a él; manujāḥ — todos los seres humanos; śapanti — condenan; gantā — él irá; tamaḥ andham — a la vida infernal; tanu-māninaḥ — de la persona anclada en el concepto corporal de la vida; dhruvam — sin lugar a dudas.


Texto

A la persona que es muy cruel, se la considera un muerto en vida, pues todos le condenan, tanto mientras vive como después de morir. Cuando muere, esa persona anclada en el concepto corporal de la vida tiene asegurado el infierno Andhatama.

Significado

Kamsa consideró que, si mataba a su hermana, todos le condenarían durante toda la vida, y, por su crueldad, descendería a la región más oscura de la vida infernal después de morir. A las personas crueles, como, por ejemplo, los carniceros, se les aconseja que ni vivan ni mueran. Mientras viven, esas personas crueles crean un condicionamiento infernal para su siguiente vida, de modo que no deben vivir; pero también se les aconseja que no mueran, pues, después de la muerte, tendrán que descender a la región más oscura del infierno. Así, tanto en un caso como en otro, están condenados. Por lo tanto, mostrándose juicioso acerca de la ciencia de la trasmigración del alma, Kamsa resolvió que no mataría a Devaki.

En este verso son muy significativas las palabras ganta tamo 'ndham tanu-manino dhruvam, que requieren una explicación extensa. Srila Jiva Gosvami, en su Vaisnava-tosani-tika dice: tatra tanu-maninah papina iti dehatma-buddhyaiva papabhiniveso bhavati. Aquel que vive anclado en el concepto corporal de la vida, pensando: «Yo soy el cuerpo», se enreda, por la naturaleza misma de ese concepto, en una vida de actividades pecaminosas. A todo el que vive bajo la influencia de ese concepto se le considera candidato al infierno.

adanta-gobhir visatam tamisram
punah punas carvita-carvananam

7.5.30)

La persona que se halla bajo la influencia del concepto corporal de la vida no tiene control sobre la complacencia de los sentidos. Sin saber que el alma transmigra de un cuerpo a otro, esa persona es capaz de cometer cualquier acto pecaminoso con objeto de comer, beber, estar alegre y disfrutar una vida de complacencia de los sentidos. Puesto que hace todo lo que desea o imagina, esa persona, sujeta a las leyes de la naturaleza, sufre miserablemente una y otra vez en distintos cuerpos materiales.

yavat kriyas tavad idam mano vai
karmatmakam yena sarira-bandhah

(Bhag. 5.5.5)

La persona que se halla bajo la influencia del concepto corporal de la vida es karmanubandha, es decir, está condicionada por el karma, y, mientras su mente esté absorta en karma, tendrá que recibir cuerpos materiales. Sarira-bandha, el cautiverio en el cuerpo material, es fuente de miserias (klesa-da).

na sadhu manye yata atmano 'yam
asann api klesada asa dehah

El cuerpo, a pesar de ser temporal, siempre es causa de todo tipo de dificultades; pero, por desgracia, la civilización humana contemporánea se basa en el concepto corporal de la vida, tanu-mani, que nos lleva a pensar: «Yo pertenezco a esta nación», «Pertenezco a este grupo», «Pertenezco a aquel otro», etc. Cada uno de nosotros tiene sus propias ideas, y cada vez nos enredamos más, individual, social, comunitaria y nacionalmente, en las complejidades de karmanubandha, las actividades pecaminosas. Para mantener el cuerpo, los hombres matan tantísimos otros cuerpos, enredándose así en karmanubandha. Por esa razón, Srila Jiva Gosvami dice que tanu-mani, aquellos que se hallan bajo la influencia del concepto corporal de la vida, son papi, personas pecaminosas. El destino final de esas personas pecaminosas es la región más oscura de la vida infernal (ganta tamo 'ndham). En particular, la persona que busca mantener su cuerpo matando animales es un gran pecador y no puede entender el valor de la vida espiritual. En la Bhagavad-gita (16.19-20), el Señor dice:

tan aham dvisatah kruran
samsaresu naradhaman
ksipamy ajasram asubhan
asurisv eva yonisu

asurim yonim apanna
mudha janmani janmani
mam aprapyaiva kaunteya
tato yanty adhamam gatim

«A aquellos que son envidiosos y malvados, que son lo más bajo entre los hombres, Yo los arrojo perpetuamente al océano de la existencia material, en diversas especies de vida demoníaca. Naciendo repetidamente en las especies de vida demoníaca, ¡oh, hijo de Kunti!, esas personas nunca pueden acercarse a Mí. Poco a poco se van hundiendo en las formas de existencia más abominables». La misión del ser humano es entender el valor de la vida humana, precioso don que sólo después de muchísimos nacimientos llega a obtenerse. Por consiguiente, debemos liberarnos de tanu-mani, el concepto corporal de la vida, y comprender a la Suprema Personalidad de Dios.