sandiṣṭaivaḿ bhagavatā
tathety om iti tad-vacaḥ
pratigṛhya parikramya
gāḿ gatā tat tathākarot
sandiṣṭā — tras recibir la orden; evam — así; bhagavatā — por la Suprema Personalidad de Dios; tathā iti — así sea; oṁ — afirmación mediante el mantra oṁ; iti — así; tat-vacaḥ — Sus palabras; pratigṛhya — aceptando la orden; parikramya — después de caminar alrededor de Él en señal de respeto; gām — a la superficie del planeta; gatā — fue inmediatamente; tat — la orden, que la Suprema Personalidad de Dios había dado; tathā — así mismo; akarot — cumplió.
Tras recibir las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios, Yogamaya confirmó por dos veces que las aceptaba, diciendo: «Sí, Señor, haré lo que Tú ordenas», y, a continuación, pronunciando «om». Srila Visvanatha Cakravarti Thakura comenta que om representa la confirmación védica. De ese modo, Yogamaya recibió fielmente la orden del Señor, considerándola un mandamiento védico. Es un hecho que todo lo que la Suprema Personalidad de Dios dice se convierte en un mandamiento védico que nadie debe descuidar. Los mandamientos védicos están libres de errores, ilusiones, engaño o imperfección. Si no se entiende la autoridad del testimonio védico, no tiene sentido citar los sastras. Nadie debe violar los mandamientos védicos. Por el contrario, las órdenes de los Vedas deben seguirse estrictamente. Como se afirma en la Bhagavad-gita (16.24):
tasmac chastram pramanam te
karyakarya-vyavasthitau
jñatva sastra-vidhanoktam
karma kartum iharhasi
«Mediante las regulaciones de las Escrituras, debes entender lo que es tu deber y lo que no lo es. Conociendo esas reglas y regulaciones, actúa de manera que, gradualmente, vayas elevándote».