dṛṣṭvā tvareṇa nija-dhoraṇato 'vatīrya
pṛthvyāḿ vapuḥ kanaka-daṇḍam ivābhipātya
spṛṣṭvā catur-mukuṭa-koṭibhir ańghri-yugmaḿ
natvā mud-aśru-sujalair akṛtābhiṣekam
dṛṣá¹vÄ â€” después de ver; tvareṇa — con gran rapidez, a toda prisa; nija-dhoraṇataḥ — de su montura, el cisne; avatÄ«rya — descendió; pá¹›thvyÄm — en el suelo; vapuḥ — su cuerpo; kanaka-daṇá¸am iva — como una vara de oro; abhipÄtya — postrándose; spṛṣá¹vÄ â€” tocar; catuḥ-mukuá¹a-koá¹i-bhiḥ — con las puntas de sus cuatro coronas; aá¹…ghri-yugmam — los pies de loto; natvÄ â€” ofrecer reverencias; mut-aÅ›ru-su-jalaiḥ — con el agua de sus lágrimas de alegrÃa; aká¹›ta — celebró; abhiá¹£ekam — la ceremonia de bañar Sus pies de loto.
El Señor Brahma se postró tendiéndose como una vara, y como el color de su cuerpo es dorado, parecÃa una vara de oro ante el Señor Krsna. Cuando nos postramos ante un superior tendidos como una vara, esa forma de ofrecer reverencias se denomina dandavat. Danda significa «vara», y vat significa «como». No basta con decir «dandavat»; hay que postrarse. Asà lo hizo Brahma, que tocó con sus frentes los pies de loto de Krsna; sus lágrimas de éxtasis se consideran una ceremonia de baño abhiseka para los pies de loto de Krsna.
Aquel que estaba ante Brahma con la forma de un niño humano era en realidad la Verdad Absoluta, Parabrahman (brahmeti paramatmeti bhagavan iti sabdyate). El Señor Supremo es narakrti, es decir, tiene el aspecto de un ser humano. No tiene cuatro brazos (catur-bahu). Narayana sà es catur-bahu, pero la Persona Suprema tiene el aspecto de un ser humano. Asà lo confirma también la Biblia, donde se dice que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios.
El Señor Brahma vio que Krsna, en Su forma de pastorcillo de vacas, era Parabrahman, la causa original de todo, aunque Se presentaba ante él con la forma de un niño humano y Se paseaba por Vrndavana con un poco de comida en la mano. Asombrado, el Señor Brahma se apresuró a descender de su montura, el cisne, y postró su cuerpo en el suelo. Por lo común, los semidioses nunca tocan el suelo, pero el Señor Brahma, abandonando por su propia voluntad su prestigio de semidiós, se postró ante Krsna. Aunque las cabezas de Brahma miran cada una en una dirección, él prefirió postrar sus cuatro cabezas en el suelo y tocar los pies de Krsna con la punta de sus cuatro yelmos. Aunque su inteligencia funciona en todas direcciones, lo entregó todo ante el niño Krsna.
Se menciona que Brahma lavó los pies de Krsna con sus lágrimas, y la palabra sujalaih indica que sus lágrimas estaban purificadas. En cuanto aparece el bhakti, todo se purifica (sarvopadhi-vinirmuktam). Por lo tanto, las lágrimas de Brahma eran una forma de bhakty-anubhava, una transformación de amor extático trascendental.