aho 'tiramyaḿ pulinaḿ vayasyāḥ
sva-keli-sampan mṛdulāccha-bālukam
sphuṭat-saro-gandha-hṛtāli-patrika-
dhvani-pratidhvāna-lasad-drumākulam
aho — ¡oh!; ati-ramyam — hermosísima; pulinam — la ribera del río; vayasyāḥ — Mis queridos amigos; sva-keli-sampat — con todo lo necesario para juegos y pasatiempos; mṛdula-accha-bālukam — la ribera de arenas muy finas y limpias; sphuṭat — plenamente florecida; saraḥ-gandha — por el aroma de la flor de loto; hṛta — atraídos; ali — de los abejorros; patrika — y de los pájaros; dhvani-pratidhvāna — los sonidos de sus gorjeos y movimientos y los ecos de esos sonidos; lasat — moviéndose por todas partes; druma-ākulam — lleno de hermosos árboles.
La descripción del bosque de Vrndavana que Krsna presenta en este verso corresponde a hace cinco mil años; en la época de los acaryas vaisnavas, hace tres o cuatrocientos años, la situación seguía siendo la misma. Kujat-kokila-hamsa-sarasa-ganakirne mayurakule. En el bosque de Vrndavana siempre se escuchan el gorjeo de los pájaros y el canto de los cuclillos (kokila), patos (hamsa) y grullas (sarasa), y, además, está lleno de pavos reales (mayurakule). Esos mismos sonidos y esa misma atmósfera predomina todavía hoy en la zona donde está situado nuestro templo de Krsna-Balarama. Todo el que visita ese templo se siente complacido de escuchar el gorjeo de los pájaros tal y como se describe en estos versos (kujat-kokila-hamsa-sarasa).