evaḿ sammohayan viṣṇuḿ

vimohaḿ viśva-mohanam

svayaiva māyayājo 'pi

svayam eva vimohitaḥ

evam — de ese modo; sammohayan — deseando confundir; viṣṇum — al omnipresente Señor Kṛṣṇa; vimoham — que nunca puede ser confundido; viśva-mohanam — pero que confunde al universo entero; svayā — con su propio (de Brahmā); eva — en verdad; māyayā — por medio del poder místico; ajaḥ — el Señor Brahmā; api — incluso; svayam — él mismo; eva — ciertamente; vimohitaḥ — fue presa de confusión, fue desconcertado.


Texto

Por haber querido confundir al omnipresente Señor Krsna, que nunca puede ser confundido y que, por el contrario, confunde con Su ilusión al universo entero, fue el propio Señor Brahma quien se vio sumido en la perplejidad a causa de su propio poder místico.

Significado

Brahma quiso confundir a Krsna, que confunde al universo entero. El universo entero se halla bajo la influencia del poder místico de Krsna (mama maya duratyaya), pero Brahma quiso confundirle a Él con su ilusión. El resultado fue que el propio Brahma, como el cazador cazado, acabó desconcertado. En otras palabras, los intentos de Brahma se volvieron contra él mismo. Algo parecido ocurre con los científicos y filósofos que pretenden ponerse por encima del poder místico de Krsna. Diciendo: «¿Dónde está Dios? Nosotros sí podemos hacer cosas maravillosas», desafían a Krsna. Pero, cuanto más desafían a Krsna de esa forma, mayor es el sufrimiento en que se enredan. La lección de todo ello es que no debemos tratar de ponernos por encima de Krsna. Por el contrario, en lugar de esforzarnos por superarle, debemos entregarnos a Él (sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja).

Brahma, en lugar de vencer a Krsna, salió derrotado, pues no podía comprender los actos de Krsna. Si el propio Brahma, la persona más importante del universo, sufrió esa confusión, ¿qué puede esperarse de los supuestos científicos y filósofos? Sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja. Debemos abandonar nuestros insignificantes esfuerzos por desafiar el orden de Krsna. En lugar de ello, debemos aceptar Sus disposiciones, cualesquiera de sean. Eso siempre es mejor, pues nos traerá felicidad. Cuanto más tratamos de echar por tierra el orden de Krsna, más nos enredamos en la maya de Krsna (daivi hy esa gunamayi mama maya duratyaya). Pero quien ha llegado al punto de entregarse a las instrucciones de Krsna (mam eva ye prapadyante) está liberado, libre de krsna-maya (mayam etam taranti te). El poder de Krsna es como el de un gobierno que nos supera en todos los aspectos. Están, en primer lugar, las leyes, y, a continuación, las fuerzas de policía, y a todo ello hay que sumarle el ejército. ¿De qué sirven entonces los intentos de superar el poder del gobierno? O, en otro orden de cosas, ¿de qué sirven los esfuerzos por desafiar a Krsna?

El verso siguiente deja bien claro que Krsna no puede ser derrotado por ningún tipo de poder místico. Quien obtiene un poquito de poder o de conocimiento científico trata de desafiar a Dios, pero la realidad es que nadie puede confundir a Krsna. Cuando Brahma, la persona principal del universo, trató de confundir a Krsna, él mismo quedó perplejo y asombrado. Ésa es la posición del alma condicionada. Brahma quiso confundir a Krsna, pero él mismo quedó desconcertado.

En este verso es importante la palabra visnum. Visnu penetra todo el mundo material, mientras que Brahma ocupa un simple puesto subordinado.

yasyaika-nisvasita-kalam athavalambya
jivanti loma-vila-ja jagadanda-nathah

(Brahma-samhita 5.48)

La palabra nathah, que se refiere al Señor Brahma, está en plural porque hay innumerables universos e innumerables brahmas. Brahma no es más que una fuerza insignificante. Así se demostró en Dvaraka, cuando Krsna llamó a Brahma. Brahma había ido a ver a Krsna a Dvaraka, pero el portero, siguiendo la instrucción del Señor Krsna, le preguntó: «¿Qué brahma eres tú?». Más tarde, cuando Brahma preguntó a Krsna si aquello significaba que había más de un brahma, Krsna sonrió e, inmediatamente, hizo venir a muchos brahmas de muchos universos. Entonces, el brahma de cuatro cabezas de este universo vio innumerables brahmas que venían a ver a Krsna y Le presentaban sus respetos. Algunos tenían diez cabezas, otros veinte, cien y hasta un millón de cabezas. Al ver aquella maravillosa exhibición, el brahma de cuatro cabezas se puso tan nervioso que se veía a sí mismo como un mosquito en medio de una manada de elefantes. Así pues, ¿qué puede hacer Brahma para confundir a Krsna?